La segunda ITV más cara de España

Por Carlos López Izquierdo (EFE).- Miles de llamadas telefónicas de conductores cuya viñeta de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) caducó durante el confinamiento decretado por la pandemia de COVID-19 han desbordado las estaciones vascas de revisión de automóviles que tratan de volver a la normalidad redirigiendo a sus clientes a las citas previas por internet.

Un total de cuatro empresas, TUV-Rheinland, Itasua, Itelink y Applus, gestionan las nueve estaciones de inspección de vehículos existentes en Gipuzkoa (Irun, Urnieta, Bergara y Zarautz), Bizkaia (Amorebieta, Trapagaran, Arrigorriaga y Zamudio), y Álava (Júndiz), que cuentan con autorización, al encontrarse en un territorio en la fase 1 de la desescalada, para abrir sus instalaciones desde el pasado lunes, si bien la mayoría optó por hacerlo el martes.

Las plantas de Urnieta e Irun fueron pioneras en levantar sus persianas el mismo lunes, una jornada en la que la primera de ellas recibió 36.000 llamadas y la segunda 12.000.

«En estas condiciones es imposible responder a todas las peticiones», explica a EFE Alfonso Artola, director de TUV-Rheinland en la zona norte, quien aclara que aún así «se está intentando atender a todo el mundo», para lo que la mejor manera de gestionar la situación es solicitar cita por medio de la página web.

De esta manera, se pretende aliviar la situación de atasco producida por los dos meses de confinamiento, desde que se decretó el estado de alarma, en los que, de haber estado abiertas, ambas instalaciones hubieran llevado a cabo unas 25.000 inspecciones.

Un dato similar a los cerca de 30.000 vehículos que, en condiciones normales, hubieran pasado por las instalaciones que Itasua cuenta en Bergara, Zarautz y Jundiz y que abrieron el martes «con normalidad», aunque «con algunos problemas», en palabras de su responsable de comunicación, Itxaso Larrauri, porque «la gente se echó en avalancha a pedir cita previa».

«El personal de administración ha estado a tope e incluso hemos notado que a la página web le costaba cargarse en algunos momentos, aunque luego ya no ha habido ninguna incidencia», destaca Larrauri.

En este momento, las distintas líneas ya funcionan «con normalidad«, aunque tanto el personal como los clientes de las ITV han tenido que adaptarse a la nueva realidad marcada por los protocolos sanitarios y de seguridad, así como los cambios en el procedimiento de inspección de los vehículos adoptados para evitar la propagación del virus.

De esta manera, en las instalaciones se han colocado barreras entre el personal administrativo y los clientes y se han limitado el aforo a los diferentes espacios en la recepción, mientras que en la fase de inspección el trabajador no puede entrar al interior de los coches y el cliente no debe salir del automóvil.

«Hay un porcentaje muy pequeño de vehículos como los escolares en los que sí es necesario entrar, para hacer una inspección ocular que no se podría hacer de otra manera, y por eso se les pide que limpien el autobús y que presenten una declaración responsable de ello», concreta Alfonso Artola, quien detalla que los operarios actúan provistos de mascarillas, guantes y, en el caso de los inspectores también pantallas faciales.

No obstante, los clientes también deben cumplir una serie de recomendaciones, como detalla el contestador automático de la ITV de Itelink en Trapagaran que, además de desviar la petición de cita a la página web de la empresa, le pide que, «debido a la situación en la que nos encontramos», «tome nota» de los requisitos necesarios para pasar la inspección, como no acudir sin cita previa, hacerlo provistos de mascarillas protectoras y realizar los pagos mediante tarjetas de crédito. EFE

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