Opinión Norte Exprés

El nuevo Diputado General de Álava, Ramiro González, ha cumplido cien días como presidente foral. En este poco tiempo ha marcado un ritmo político positivo, afrontando las situaciones que había prometido y desarrollando un talante que le dignifica.

Es un gran Diputado General. Solo esperamos que la línea ya marcada no cambie.

Bien es cierto, que superar al anterior, Javier de Andrés, no tiene un mérito especial. Fue el gestor más gris de la democracia en la casa foral.

Con un equipo de Gobierno firme desde el primer momento, ha tomado decisiones y se ha atrevido con debates complejos -como el del vino de Rioja Alavesa– pero lo ha hecho con mesura, en positivo y sin insultar a nadie.

Con transparencia e informando a los ciudadanos. Bien haría algún compañero de su partido en tomar nota. Solo con copiar un poquito a González.

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