Las fiestas en honor a los patrones de Álava, San Prudencio y la Virgen de Estíbaliz, son fechas marcadas en el calendario de todo alavés, ya sea para aprovechar el puente para desconectar de la rutina diaria y escapar a las principales capitales europeas y destinos en los que predominan el sol y el buen tiempo o para quedarse en la capital alavesa y disfrutar de las tradiciones y actividades organizadas para estos días.
Uno de los actos más destacados del programa festivo es la tradicional retreta del día 27 de abril en la que las sociedades gastronómicas recorrerán las calles a golpe de tambor enfundados en sus trajes de cocineros, cantineras y `majorettes´. La víspera de San Prudencio es una noche muy especial para las sociedades gastronómicas que comienza a prepararse días antes. El vestuario, los preparativos de la cena y los ensayos para la tamborrada son algunos de los asuntos que hay que resolver antes de la gran celebración.
Pero también miles de alaveses aprovechan el puente de San Prudencio y La Virgen de Estíbaliz para escapar por unos días de la rutina diaria en busca de sol y playa. Los precios más bajos de lo habitual en estas fechas, la menor masificación de gente en los lugares de destino y el hecho de ser días festivos para los alaveses anima a hacer la maleta y huir de la ciudad.








