Disparados los accidentes en Vitoria ¡Ciclistas graves! ¡ENCUESTA!

El casco es la diferencia entre salvar la vida o morir en la UCI: el desgarrador grito de alerta de un médico en Vitoria-Gasteiz tras una discusión familiar con su hijo de 16 años enciende el debate sobre la seguridad vial en la ciudad, destapando la cruda realidad de los traumatismos craneales crónicos. Va de ciclistas. Y ojo, avisa de lo que ocurre frecuentemente. 

Una queja registrada en el Buzón Ciudadano del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ha reabierto con fuerza el debate sobre la seguridad vial de los ciclistas en el entorno urbano. El autor del escrito, un médico en la capital alavesa, ha cargado duramente contra la normativa actual de la Dirección General de Tráfico (DGT), aplicable en el municipio, que exime a los mayores de 16 años de la obligatoriedad de llevar casco cuando circulan en bicicleta por las vías de la ciudad.

No en vano, en las últimas fechas:

SU HIJO TAMPOCO SE LO PONE

El detonante de la protesta ha sido una discusión de ámbito estrictamente familiar, según relata el propio facultativo, motivada por la resistencia de su hijo de 16 años a ponerse la protección debido a que «ninguno de sus amigos la lleva».

Para el médico, la falta de una norma estricta debilita la autoridad de los progenitores y cronifica una conducta de riesgo muy extendida entre los jóvenes de la ciudad.

El crudo testimonio desde la UCI

El valor del texto radica en la experiencia directa de su firmante, habituado a lidiar con las peores consecuencias de la siniestralidad vial en el hospital.

  • «Frecuentemente recibimos pacientes en la UCI con traumatismos craneales por atropellos o caídas mientras iban en bicicleta o patinete», advierte el intensivista,
  • quien recalca de forma tajante que este elemento de protección «es la diferencia entre salvar la vida y tener secuelas graves o incluso morir».

PETICION

La normativa española actual establece que el casco en bicicleta solo es obligatorio para los menores de 16 años en vías urbanas, una barrera de edad que, a juicio del demandante, carece de lógica médica y científica si se evalúa la gravedad de los impactos en la cabeza en caso de accidente.

El escrito concluye con un llamamiento directo e inequívoco a las instituciones públicas para que revisen los reglamentos de circulación urbana: «Cambien la normativa, por favor, por nuestra seguridad y la de nuestros hijos».

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