EFE).- El nuevo delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, ha afirmado hoy que es necesaria una «reformulación de la política penitenciaria» tras la desaparición de ETA y se ha mostrado favorable al «acercamiento progresivo e individualizado» de los presos de la banda.
Loza ha prometido su cargo ante un ejemplar de la Constitución en un acto celebrado en la sede de la Delegación en Vitoria en el que ha destacado que llega a esta institución con el objetivo de buscar la «cooperación» con las instituciones vascas y «acuerdos» entre los ejecutivos central y autonómico, y con voluntad de «escuchar» y «dialogar».
Durante su discurso, ante una importante representación del miembros del PSE-EE, con su líder Idoia Mendia al frente, y de miembros del Gobierno Vasco, como su portavoz, Josu Erkoreka, ha recordado que proviene de una «cultura de pacto» y ha subrayado que se «implicará» en el «desarrollo» del autogobierno vasco, «siempre de forma subsidiaria a la iniciativa» del Ejecutivo de España.
También tratará de encauzar las diferencias que surjan «evitando al máximo los contenciosos desde la Delegación», como ha dicho que hizo su predecesor en el cargo, Javier de Andrés, presente asimismo hoy en el acto.
Loza ha dedicado a la víctimas del terrorismo una parte amplia de su discurso y ha remarcado que serán su «prioridad». También ha subrayado que tras la desaparición de ETA quedan «asignaturas pendientes» y ha censurado el «silencio» de Sortu ante el reciente intento de homenaje a los asesinos del socialista Fernando Buesa y su escolta Jorge Díez en Vitoria.
«Quedan aún rescoldos de odio y brasas de intolerancia que es necesario apagar para evitar disgustos en el futuro», ha afirmado Loza, quien ha asegurado que va a trabajar por el reconocimiento de las víctimas, por mejorar su reparación y lugar, y contra los intentos de humillación que puedan sufrir, así como por profundizar en la justicia, ya que quedan aún más de 300 asesinatos sin resolver.
Es necesario, ha dicho, insistir en la deslegitimación ética, social y política del terrorismo y en la construcción de un «relato veraz y honesto» que establezca «con claridad que hubo víctimas y verdugos». Loza ha asegurado que en el ámbito de la memoria hay dos retos: la tergiversación y la tentación del olvido, y ha apostado por una «memoria deslegitimadora» .
Asimismo ha reconocido que tras la desaparición de ETA hay que avanzar hacia una convivencia basada en el respeto a los Derechos Humanos, la Constitución y el Estatuto. «Marcos -ambas leyes- que no son inamovibles» y cuyas reformas «habrá que afrontar» buscando consensos «similares» a los que tuvieron cuando fueron aprobadas.
Loza ha explicado que en la búsqueda de la convivencia las instituciones tiene un «papel» importante en la construcción de «puentes» entre víctimas y victimarios, aunque ha dejado claro que «no se puede pretender que las víctimas tiendan puentes sin que los victimarios desanden caminos» y ha pedido a Sortu que reconozca la ilegitimidad del uso de la violencia para conseguir objetivos políticos tanto en el pasado, como en el presente y el futuro.
Además ha apostado por una «reformulación de la política penitenciaria», según lo expresado por el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, basada en la reinserción.
Loza ha opinado que una vez desaparecida la banda terrorista la política penitenciaria debería «ayudar a la convivencia», buscar la «reinserción» y ha apostado por un «acercamiento progresivo e individualizado de presos», algo que ha recordado no es una novedad. También ha defendido «variaciones de régimen penitenciario en función de los avances individuales de cada penado».
Para llevarlo a cabo cree que podría servir de guía la experiencia de la vía Nanclares basada en: «liderazgo político, consenso institucional y partidario, información a las víctimas, cumplimiento de la ley, individualización de las decisiones, progresividad y discreción» .
Loza también se ha referido a otras cuestiones como la «estabilidad» lograda en el País Vasco gracias a un «acuerdo entre diferentes», el PNV gobierna en coalición con el PSE-EE, y ha hablado de «oasis vasco», al tiempo que ha destacado las «importantísimas inversiones» del Gobierno central en Euskadi, como el Tren de Alta Velocidad, que ha dicho «procurará dinamizar, visualizar e incrementar en la medida de lo posible».
Finalmente ha asegurado que trabajará con «humildad y convicción» por lograr una pensiones públicas dignas y por luchar contra la violencia machista.
Al acto de posesión estaba previsto que acudiera la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, pero finalmente no ha podido estar. Sí que han acompañado a Loza la consejera de Seguridad vasca, Estefanía Beltrán de Heredia, diferentes cargos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el Ararteko, entre otros. EFE



¡y por que no el acecamiento de las victimas?
Eso por desgracia no es posible.
Se trata de acabar con un castigo extra para ellos y sus familiares, que se justificaba por la intención de permitir que aquellos que querían desligarse de la banda pudieran hacerlo en ausencia de presiones de compañeros de militancia. Un castigo extra que según dijeron cargos del propio PP, que ahora quiere sacar tajada política de esto, se acabaría en el momento de la disolución de ETA. Pues eso ya ha sucedido.
Castigo extra para las victimas.
Objetivamente, que sus verdugos estén en una prisión más cercana a su lugar de origen no es un castigo extra para las víctimas. Lo que sienta cada una particularmente es otra historia.