¡Es de traca! El Ayuntamiento no habla de profesionalidad, de calidad, de servicio… Con las farolas fundidas de Vitoria. Habla de suerte.

Y el ejemplo es lo ocurrido en el Polvorín, entre Judimendi y Santa Lucía.

Ante las demandas ciudadanas en el Buzón, reconocía la existencia de una «una avería en algún punto de la instalación».  Y anunciaba que el «personal de guardia de los Servicios Eléctricos ha acudido dos veces el fin de semana a rearmar los circuitos». ¡Lo arregló en septiembre!

VOLVIÓ A ESTROPEARSE y ¿HABRÁ SUERTE?

Un ciudadano alertó este mes que no funcionaban otra vez las farolas. «A ver si hay suerte, ya que es complicado localizar una avería que se manifiesta tan esporádicamente. Seguimos trabajando en ello», dice textualmente el Ayuntamiento.

Les animamos a conseguirlo, y a escribir «a ver» correctamente: «haber».

Y HUBO SUERTE

Ayer se solucionó el problema. ¡Que dure!

 

 

 

2 COMENTARIOS

  1. Bueno, para los profesionales de las reparaciones lo realmente complicado son las averías que fallan unas veces sí y otras no. Y es lo mismo las averías eléctricas, que las mecánicas, que las del cuerpo … Algunas veces el motor del coche hace ruido, pero cuando lo llevas al mecánico siempre suena bien… te duele el pecho y toses y cuando vas al médico no te sale el tosido o ya no te duele la rodilla … en la electricidad salta la luz de casa cuando menos te lo esperas y lo subes y no vuelve a saltar en un mes …y si viene el electricista todo está bien … y da rabia que no falle cuando está el profesional delante.

    Los problemas de la electricidad de la ciudad tienen miga, ya que los cables van por debajo de la tierra, con humedades, ratas, etc.
    Si además falla un día y no vuelve a fallar en un mes y cuando van los electricistas las luces están funcionando y no se detecta fallo alguno, pues igual sí que hace falta suerte.
    Me parece más importante que si falla la iluminación en un barrio, los del Ayuntamiento acudan el mismo día o lo más rápido posible. Que acudan rápido a los avisos. Que sean buenos profesionales y también, como no, que la suerte les acompañe.

    • Es lo que tiene hacer «noticia» de un dicho popular. Bien explicado. Muchos se creen que la gestión de infraestructuras es como arreglar el cable del aspirador. Y luego está el «efecto expectador» que sucede y a mí también, que cuando hay alguien mirando el fallo no ocurre para volver a aparecer justo cuando el que lo iba a solucionar desaparece.

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