Vitoria ostentó un curioso récord mundial de profundidad. Se lo debía a un pozo artesiano que se comenzó a construir en 1877 en la plaza de la Virgen Blanca y que, después de llegar hasta los 1.021 metros bajo la superficie, no obtuvo su objetivo de encontrar agua.

Vitoria había experimentado en aquella época un crecimiento de población importante y necesitaba agua. Entonces, llegó un ingeniero francés llamado Alfonso Richard que propuso excavar el pozo. Fue el primero de esas características en España.

Se excavó en un punto junto al actual monumento de la Batalla de Vitoria, a 528,6 metros sobre el nivel del mar. Su diámetro era de 40 centímetros y se avanzó a un ritmo de 60 centímetros al día, con turnos de mañana y noche, bajo el método de la percusión. Tras más de cuatro años de trabajos, en febrero de 1882, se desistió ante la evidencia de que no se extraía agua.

Finalmente, el Ayuntamiento apostó por traer aguas del Gorbea, lo que se hizo realidad en 1884, tal y como se explica con detalle en el libro ‘Naturzale. Cuadernos de Ciencias Naturales’ (1998), a cargo de Blanca Guarás (del Museo de Ciencias de Álava) y Luis Miguel Martínez-Torres, profesor del Departamento de Geodinámica de la UPV.

 

 

Foto: Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz (Eduardo Moreno)

 

 

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