El procurador de EH Bildu en las Juntas Generales de Álava Iñaki Ullibarri ha expresado este miércoles su «contundente rechazo» al ataque sufrido por la secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, por parte de radicales.

Desconocidos arrojaron este martes pintura roja y octavillas en apoyo al preso etarra en huelga de hambre Patxi Ruiz en el portal de la vivienda de la también candidata a lehendakari de los socialistas vascos, en Bilbao.

Al inicio de su intervención telemática en un punto del pleno que la Cámara foral alavesa celebra este miércoles, Ullibarri ha mostrado su «rechazo» a este ataque y a los que han sufrido en los últimos días varias sedes de partidos políticos, como PNV, PSE-EE y Podemos.

El juntero ha añadido que estas «actuaciones están absolutamente fuera de lugar» y ha abogado por lograr una «convivencia democrática».

Este pronunciamiento se ha dado después de que en la Junta de Portavoces de las Juntas, reunida antes del inicio del pleno, no haya sido posible aprobar una declaración institucional contra estos ataques por las reticencias del grupo de Ullibarri por contener, a su juicio, «términos excluyentes».

EH Bildu, según han explicado a Efe fuentes de los grupos, pretendía que desapareciera del texto los términos «condena» del ataque y «fascista», en referencia a la actitud de sus autores.

El texto finalmente ha sido aprobado como una declaración de grupos firmada por PNV, PSE, PP y Elkarrekin Araba. En él los partidos expresan su «más enérgica condena a la intolerable agresión a la libertad y la pluralidad» perpetrada por «fascistas» contra el domicilio de Mendia, así como a los «ataques» a sedes de PNV, Podemos, PSE-EE y PP.

Asimismo se incluye un pronunciamiento a favor del respeto a la «pluralidad ideológica» como un valor «inviolable y defendido por todos para sentar una convivencia en paz y libertad».

El portavoz socialista en la Cámara, Jon Nogales, ha criticado que «una vez más la cobardía y tibieza de Bildu para llamar a las cosas por su nombre» ha impedido este pronunciamiento unánime de la Cámara ante un hecho que «cruza de nuevo todas las líneas rojas» y retrotrae a la sociedad a «tiempos en los que la amenaza y la intimidación formaba parte de la estrategia política de algunos para avanzar en sus objetivos». EFE


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