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Los trabajadores de las plantas de Tubacex en Llodio y Amurrio continuarán la huelga que protagonizan desde hace 226 días tras un nuevo desencuentro entre la dirección y el comité al no llegar a un acuerdo en torno a la propuesta que ha puesto encima de la mesa el Gobierno Vasco.

Los sindicatos representados en el comité han rechazado el último planteamiento que ha hecho el Departamento vasco de Trabajo y Empleo que la dirección sí ha aceptado, por lo que el conflicto laboral sigue enquistado.

La dirección de Tubacex ha señalado que ha aceptado la propuesta del Gobierno Vasco porque permitía una solución al eliminar las salidas forzosas y poner en marcha un plan de salidas voluntarias y también porque incluía una serie de medidas orientadas a ahorrar los costes necesarios para garantizar la viabilidad de las plantas.

Concretamente, según una comunicación enviada por Tubacex a la plantilla a la que ha tenido acceso EFE, el Ejecutivo vasco proponía salidas voluntarias con una indemnización de despido improcedente más 3.000 euros, así como 15 prejubilaciones, excedencias por 5 años incentivadas en 5.000 euros con reserva de puesto de trabajo.

También se incluía en este texto el mantenimiento del convenio colectivo hasta finales de 2024, con la consolidación de las tablas provisionales «con el 3 % de subida», una jornada de 1.696 horas anuales, en lugar de las 1.656 actuales, y un compromiso de empleo y de inversiones hasta 2024.

Planteaba asimismo la desconvocatoria de la huelga de manera inmediata y dejar «sin efecto operativo» los recursos que ha interpuesto la empresa en contra de la nulidad de los despidos declarada por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV).

El comité, por su parte, ha acusado al Gobierno Vasco de «claudicar» a las «presiones» de la dirección de Tubacex y ha criticado que el Departamento de Trabajo haya «modificado» la propuesta anterior introduciendo la posibilidad «de que haya despidos forzosos y ajustes económicos relativos a 2021».

El sindicato ELA ha explicado que inicialmente el Departamento de Trabajo había propuesto que la dirección renunciara a los 129 despidos forzosos, que retirara el recurso contra la sentencia que anuló los despidos, además de una congelación salarial, el aumento de la jornada a 40 horas y recuperar los derechos actuales en 3 años.

Pero luego la empresa, con el aval del Gobierno Vasco que ha «modificado su propuesta inicial», afirma ELA, ha dado «marcha atrás» y aunque está dispuesta a retirar el recurso «sigue manteniendo un número de salidas forzosas», es decir, «despidos forzosos», con lo que «echa por tierra» las posibilidades de acuerdo.

Por su parte, el Departamento de Trabajo y Empleo ha informado de que la cuarta reunión en ocho días que han tenido las tres partes ha finalizado este jueves sin acuerdo «sobre la última de las propuestas de síntesis» y aunque por el momento no hay convocada ninguna otro encuentro, ha asegurado que mantiene su disposición a explorar las posibilidades de una resolución acordada.

Ha remarcado que «no entra a valorar las distintas posiciones» de dirección y comité, ni sus «diferentes interpretaciones sobre la primera propuesta, ni los elementos introducidos en estos últimos tres días».

Antes de esta última ronda a tres bandas, el comité pidió a la dirección como condición para llegar a un acuerdo sobre el ERTE previsto hasta final de año que no recurriese en el Tribunal Supremo -como ha anunciado- la sentencia del TSJPV que declaró nulos los despidos de 129 trabajadores y obligó a readmitirlos.

El comité también exige que haya un compromiso de mantenimiento del empleo hasta 2024 para poner fin a la huelga.

La empresa ha advertido de que solo renunciaría a ese recurso si previamente la representación de los trabajadores aceptaba firmar una solución que dé viabilidad futura a las plantas alavesas. EFE


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