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Tubacex ha perdido 32,4 millones de euros en los nueve primeros meses del año, frente a los 11 millones de pérdidas en el mismo periodo del año pasado, aunque encara los próximos meses con «optimismo» al tener una cartera de pedidos de 500 millones.

Según ha informado la compañía vasca fabricante de tubos, en el tercer trimestre también ha habido pérdidas de 9,1 millones, frente a la cifra negativa de 4,7 millones del verano pasado.

La empresa atribuye en parte este resultado a la baja entrada de pedidos de finales de 2020, que ha tenido su impacto en este ejercicio, sobre todo en el primer semestre.

De hecho en los nueve primeros meses del año las ventas han alcanzado un valor de 246,4 millones, un 36,8 % menos, y un Ebitda (beneficio antes de los gastos financieros) de 5 millones frente a los 26,4 de los nueve primeros meses de 2020.

«Afortunadamente desde mediados de 2021 estamos apreciando un cambio en esta tendencia y una mejora gradual del mercado a nivel global, con cifras de captación en aumento lento pero constante», ha valorado el consejero delegado de Tubacex, Jesús Esmorís.

La reactivación de la demanda ha permitido así cerrar el tercer trimestre con unas ventas de 86,4 millones, un 17,6 % más que en el segundo trimestre, y un Ebitda de 4,7 millones, frente a los 0,2 millones de primavera.

La empresa cree que la tendencia positiva del tercer trimestre se mantendrá en los próximos meses gracias a la aceleración de los proyectos de inversión en el mercado energético, aunque alerta no obstante del factor «negativo» de la inflación que «de manera inevitable revertirá en subidas de los previos de venta al mercado».

Tubacex «está llamado a jugar un papel clave» en la transición hacia la descarbonización porque «independientemente de su origen, todos los procesos de generación, transporte o almacenaje de energía requieren de materiales de alta resistencia a la temperatura, corrosión y presión».

En este terreno la compañía vasca está accidento a importantes pedidos «ya en cartera» en el segmento del gas, energía de transición hacia energías verdes, y está desarrollando «materiales avanzados que impulsen la descarbonización de los sectores de energía convencional».

La reactivación de la demanda ha permitido que las plantas del grupo hayan retomado su nivel de actividad normal y de manera progresiva se están retirando los ERTE de los últimos meses. Solo permanecerán con expedientes las plantas españolas, entre ellas las de Llodio y Amurrio, en las que los trabajadores volvieron al trabajo el 5 de octubre tras una huelga de 236 días en protesta por 129 despidos que fueron anulados.

La reestructuración iniciada en 2020 ha rebajado los costes consolidados en unos 35 millones y el plan de reestructuración financiera ha permitido mantener 135 millones de caja y una posición de liquidez por encima de los 150, lo que garantiza la solidez del balance y cubre los vencimientos de los préstamos hasta el 2024.

La empresa prevé volver a las ratios de endeudamiento pre-covid a mediados de 2022 porque a pesar de que la deuda financiera neta a cierre del tercer trimestre es de 368,2 millones y el Ebitda muy bajo -lo que provoca un ratio de endeudamiento muy alto- las perspectivas de generación de caja para los próximos meses son «fuertes». EFE


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