No escuchamos más que datos de contagios entre los jóvenes vascos que se juntan. Hay también el caso contrario: La campaña de campamentos de trabajo juveniles organizada por el Gobierno Vasco ha concluido sin que se haya producido ningún positivo por covid entre el más de medio centenar de jóvenes que han tomado parte en ella.
El Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales ha valorado este hecho en una nota de prensa en la que ha recordado que este año se ha vuelto a retomar el programa Auzolandegiak que la situación sanitaria obligó a suspender el pasado verano.
El objetivo de Auzolandegiak es facilitar el intercambio cultural y la convivencia entre personas de entre 18 y 26 años con distintas procedencias y culturas mientras desarrollan un trabajo voluntario que revierte en beneficio de un municipio vasco.
Este 2021 han tomado parte 60 personas, 40 de ellas procedentes de otras comunidades autónomas, que han ocupado el 65 % de las plazas disponibles. Todas ellas han participado desde principios de julio hasta mediados de agosto en proyectos ubicados en los municipios alaveses de Maeztu, Gaubea y Llodio y en Sopuerta en Bizkaia.
El uso continuado de mascarillas, la realización de actividades en el exterior y en subgrupos reducidos y evitar desplazamientos fuera del municipio fueron pautas de actuación generalizada. Además, en la mayoría de los campos se realizaron pruebas de antígenos el primer día de cada Auzolandegi que se repitieron mediado el plazo estipulado.
«Es una satisfacción que las medidas hayan funcionado. Nos ha preocupado la salud de jóvenes y monitores. Esa preocupación ha merecido la pena. Además, queremos felicitar a quienes han tomado parte en los Auzolandegiak por el compromiso con la salud propia y del resto que han demostrado», ha afirmado la directora de Juventud del Gobierno Vasco, Agurtzane Llano.
En el Auzolandegi de Maeztu, 12 jóvenes trabajaron en la recuperación arqueológica la fábrica de asfaltos San Ildefonso de Korres. En Gaubea 11 jóvenes restauraron la fuente y acondicionaron las calles del despoblado de Mardones.
En Sopuerta los participantes, 14 chavales, se volcaron en la conexión sostenible de sus barrios y en Llodio se habilitaron dos turnos en el que participaron 23 jóvenes que trabajaron en recuperar el calero, el nevero y las sendas en torno al santuario de Santa María del Yermo.EFE






