«La última maniobra de Solaria es un insulto a la inteligencia colectiva de Gorbeialdea y el resto de Álava. La multinacional registra nuevamente en el Gobierno Vasco su proyecto Zierbena Solar 2, 3 y 4, junto con su línea de alta tensión. Lo hace con la desfachatez de quien se cree por encima de la voluntad popular, confiando en que unas simples modificaciones cosméticas serán suficientes para doblegar a una comunidad que ha dicho «NO» una y mil veces», informan en nota de prensa asociaciones locales.
«Presentar el mismo proyecto mientras las alegaciones al anterior siguen sin ser resueltas no es una coincidencia, sino una táctica de desgaste calculada. Un claro ejemplo de acoso administrativo. La misma lógica depredadora de saturar, agotar y forzar la rendición de quienes defienden un modelo de transición energética eco socialmente justa.
Pero en Gorbeialdea, esa estrategia no tiene cabida. Hace casi un año que nos dotamos de tres asociaciones que juntas, formaron Gorbeialdea Defendatu, para plantar cara a los diferentes macroproyectos que amenazan nuestro eskualde.
Presentan este proyecto creyendo que nos encontrarán desprevenidos. Se equivocan. Este nuevo intento lo esperábamos y ahora nos encontramos más organizadas, formados y unidas que nunca. Ahora, nuestra respuesta será más firme y más coordinada, tomando en cada momento las acciones necesarias para defendernos.
La empresa juega a agotar, pero en Zuia jugamos a resistir.
Ahora, es más importante que nunca fortalecer y ampliar la movilización ciudadana de Gorbeialdea. La respuesta social es de suma importancia y por ello hacemos un llamamiento a la misma para que esté atenta a las iniciativas que pondremos en marcha. Solaria tiene que ser consciente que más allá de alegaciones y tribunales, existe un tejido social que no está dispuesto a ser ninguneado y mucho menos despojado de sus tierras, su naturaleza, su cultura… ¡de su identidad!».
Las administraciones que consienten o incluso colaboran con estas prácticas turbias, deben entender que este tipo de actuación no equivale a firmar una mera declaración formal de últimas voluntades, sino, en términos políticos, a rubricar su propia acta de defunción. No se nos escapa que van de la mano en esta sociedad mercantil conjunta. Que cada cual cargue con el peso de su conciencia, la ciudadanía, cargará con su memoria y su voto pondrá a cada uno donde corresponda.
Que Solaria, desde sus despachos de cristal y sus consejos de administración lo sepa: no se puede doblegar a un pueblo que sabe lo que está en juego. Aquí se lucha por la justicia climática, por la soberanía energética y por el derecho a decidir nuestro futuro.
Y ese futuro no se negocia, se defiende», concluyen.




