Este próximo 3 de noviembre, lunes, está prevista en el Ayuntamiento de Vitoria una Comisión de empleo y desarrollo económico, donde los grupos municipales volverán a debatir sobre la tortilla de patatas de Senén González y las supuestas irregularidades del contrato.
Cuando se cumplen tres meses del falso intento de récord Guinness, el debate sigue caliente encima de la mesa. Es EHBildu el grupo municipal que lleva este asunto a la comisión municipal. Lo hace con una pregunta muy concreta: «consecuencias del incumplimiento del contrato para batir el récord Guinness de la elaboración de la tortilla de patatas».
Un capítulo más, y quedan todavía unos cuantos, de este culebrón. Recordemos que se trata de un récord falso, puesto que en Japón ya existe una tortilla de 11.000 kilos que es claramente más grande que la de 1.500 que elaboró Senén.
Pues bien, a pesar del ridículo que Vitoria está haciendo, de la factura de 45.000 euros, de las dudas políticas sobre la forma de la contratación, del retraso del envío a Guinness para reclamar el galardón, del puzle que se montó sin cocinarlo en directo… Senén fue elegido hace poco para representar a nuestra ciudad. Fue el encargado de pasar el testigo de la Capitalidad Gastronómica a Cáceres, alardeando de un récord que nunca pudo ser.
Las prisas de Senén por cobrar
Ya recogimos en esta web que la empresa de Senén González, Taller de Pintxos y Tapas S.L., ha perdido más de 500.000 euros en los últimos tres años. Lo desveló la revista Dato Económico en su número de octubre. Esta es la sociedad que facturó al Ayuntamiento 45.000 euros por la que se suponía era la mayor tortilla del mundo. Esta publicación reveló también las enormes cantidades que adeudan las empresas de Senén a entidades financieras. Las apreturas económicas de sus empresas pueden ser la explicación de las prisas de Senén González por cobrar. Forzó al ayuntamiento a pagarle la tortilla en sólo 5 días. Recordemos que lo habitual es que el consistorio pague a sus proveedores a unos 90 días.
Datos que hacen todavía más indignante el hecho de que la tortilla que se ensambló el pasado 2 de agosto en la plaza de la Virgen Blanca jamás optó realmente al récord Guinness por ser la más grande del mundo. Nos lo confirmó vía correo electrónico el departamento de prensa de Guinness World Records (ver documento abajo). Nos queda la esperanza de que gane algún diploma a la más cara o a la más rápidamente pagada.
Interesantes también las revelaciones sobre cómo se fue diluyendo la palabra Guinness de todos los documentos oficiales. Todo a mayor gloria del chef del Sagartoki. Pueden leer todos los detalles en el número de octubre de Dato Económico.










Digo yo que tanta culpa tendrá el ayuntamiento no solo Senén, que parece todo una conspiración suya, y hacen falta dos: el que propone y el que dispone.