El Gobierno Vasco rendirá el próximo 16 de junio un homenaje al exlehendakari Carlos Garaikoetxea con motivo del 45 aniversario de su primer Ejecutivo.
Este acto institucional será presidido por el lehendakari, Imanol Pradales, en el Palacio de Ajuria Enea, ha confirmado este miércoles Lehendakaritza.
El acto tendrá lugar en Ajuria Enea como símbolo del arranque de una nueva etapa en Euskadi «tras casi cuatro décadas de dictadura y represión», ha explicado Lehendakaritza
Ese primer Gobierno liderado por Garaikoetxea, ha añadido, «afrontó una situación de máxima inestabilidad política y social, marcada por la ilusión y la esperanza, pero también por profundas incertidumbres y con gran determinación se pusieron entonces las bases de un país moderno y democrático».
Pradales recuerda en un artículo en una red social que aquel año, 1980, la violencia de ETA «alcanzó su macabro techo histórico con casi un centenar de personas asesinadas». «Grupos de extrema derecha como el Batallón Vasco Español, la Triple ‘A’ o GAE mataron a casi 20 personas en Euskadi. Los sectores más reaccionarios, herederos del Franquismo, fomentaban e instrumentalizaban la violencia y la inseguridad, instando a los militares a ‘poner orden’, lo que desembocó al poco tiempo en el 23F».
A ello se sumó una explosión de gas en un colegio de Ortuella que se llevó la vida de 50 escolares y de 3 adultos y el impacto de las crisis económicas del petróleo y el declive de la industria vasca.
«El lehendakari -añade- partía de cero, con todo por hacer, máximo responsable de un Gobierno sin estructuras, personal, sede, capital, ni recursos suficientes. La Comunidad Autónoma Vasca nacía sin autogobierno económico y absolutamente desequilibrada en este sentido, con dos territorios históricos, Bizkaia y Gipuzkoa, dependientes de la Hacienda estatal, y el tercero, Álava, con Concierto Económico y Hacienda Foral».
Subraya que la visión política, la habilidad negociadora y la buena sintonía de Garaikoetxea con Adolfo Suárez, clave para desencallar desencuentros y puntos de fricción, permitieron alcanzar un acuerdo para restablecer el Concierto para Euskadi en diciembre de 1980, pocos días antes de la dimisión de Suárez, aunque no sería aprobado de forma definitiva hasta mayo de 1981.
Su trabajo, asegura Pradales, permitió sentar los cimientos de la Euskadi actual, un país moderno, competitivo y avanzado, que ha permitido a quienes han ido tomando el testigo disponer de herramientas para seguir creciendo en prosperidad y en bienestar. «Capacidades que tenemos que seguir fortaleciendo y ensanchando porque, aunque hemos mejorado en casi todos los ámbitos, cada generación tiene sus propios desafíos e incertidumbres», concluye. EFE




