La crisis que vive la Diputación Foral de Álava por el presunto caso de prostitución de menores tutelados por ella es más que importante.

Los errores en la comunicación y la falta de liderazgo y de responsabilidades políticas ahondan más en la herida.

Los martes está siempre prevista la rueda de prensa del Consejo de Gobierno a la que va el diputado general de Álava, Ramiro González, y que ofrece desde su recién estrenado atril.

Desde ese púlpito explica todas las semanas los principales temas aprobados por el Ejecutivo foral. Y después se expone a las preguntas de los periodistas, que pueden ser de cualquier tema.

Mañana tocaba hablar de las últimas novedades de la presunta red de prostitución: ocultaciones, más de un año llevaban los menores…

Pero se ha escaqueado. Ha decidió suspender la convocatoria como hizo hace unas semanas.

La excusa es peregrina: «Debido a las comparecencias de los diputados para presentar el proyecto de presupuesto 2017, el Consejo de Gobierno se retrasa y los asuntos aprobados se notificarán por nota de prensa. En consecuencia no habrá rueda de prensa».

¡Que tendrán que ver las comparecencias presupuestarias de un ejercicio entero con la rabiosa actualidad del día!

Aún es lunes y Ramiro está a tiempo de rectificar y dar la cara mañana martes.

 

 



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