El comité de empresa de la planta de Tubos Reunidos de Amurrio ha acordado este martes la convocatoria de cinco jornadas de paro de 24 horas, coincidiendo con las fechas de las reuniones previstas con la dirección, y de 4 horas para varios días de febrero y marzo, en respuesta al Expediente de Regulación de Empleo (ERE) presentado por la empresa en esta fábrica y en la del Valle de Trápaga (Bizkaia), que plantea 301 despidos.
Así lo ha confirmado a EFE el presidente del comité de la fábrica de Amurrio, Andrés García, después de la asamblea que los representantes de los trabajadores han mantenido con la plantilla en la planta alavesa.
Encima de la mesa y del debate entre la plantilla ha estado la posibilidad de convocar una huelga indefinida como han planteado los sindicatos ELA y ESK, aunque esta asamblea era solo informativa, por lo que no se ha votado ninguna propuesta en este sentido.
García ha explicado que la hoja de ruta trazada por el comité a partir de ahora es la convocatoria de varias jornadas de paro. Ayer lunes ya secundaron una huelga de 24 horas que volverán a repetir este viernes, día en el que los representantes sindicales se reunirán en Vitoria con el Gobierno Vasco y la Diputación de Álava.
El calendario de movilizaciones incluye también paros de 24 horas los días 17, 23 y 26 de febrero y el 4 y el 9 de marzo, jornadas en las que están previstas reuniones con la dirección, ha confirmado el presidente del comité.
Además, habrá paros de cuatro horas días alternos entre el 18 de febrero y el 6 de marzo.
La asamblea se ha celebrado un día después de que la dirección de Tubos Reunidos explicará al comité algunos detalles del ERE, que afectaría a 301 de sus 1.400 trabajadores de sus plantas de Amurrio -274 despidos- y del Valle de Trápaga, de la que saldrían los otros 27 trabajadores.
Este plan de viabilidad se comunicó horas después de que la dirección informara de que el pasado año perdió 71,3 millones de euros, lo que le lleva a acumular una deuda de 234,3 millones de euros.
La compañía siderúrgica, que exporta la mitad de su producción a Estados Unidos, arrastraba problemas en los últimos años, pero los aranceles del 50 % al acero implantados por EE. UU., su principal mercado, ha precipitado la puerta en marcha de un plan de viabilidad que implica 301 despidos y la paralización de la acería de Amurrio, según la dirección.
El ERE planteado prevé el despido de 214 trabajadores con contrato fijo y 87 eventuales, una reestructuración que la dirección espera llevar a cabo «de forma no traumática y progresiva».
Además de la reducción de plantilla, en el apartado de contención de costes, Tubos Reunidos ha decidido interrumpir la producción en la acería de Amurrio y externalizar la elaboración de palanquilla y lingote.
La interrupción de la actividad de Amurrio es consecuencia, sostiene la dirección, de la «no existencia de actividad suficiente por la caída de pedidos, lo que conlleva que el coste de producción se haya disparado y se haga inviable en las actuales condiciones». EFE






