La pasada semana el Ayuntamiento de Vitoria informó de la «retirada» de árboles que fue, en cristiano, la tala y destrucción de más de 80 ejemplares en la senda que transcurre entre los barrios de Sansomendi, Lakuabizkarra e Ibaiondo.
Lejos de terminar ahí. La salvajada puede continuar.
Antonio Estébanez, presidente de la Asociación Vecinal Kaleartean, ha informado a Norte Exprés que en las últimas horas se han «marcado» con un spray alrededor de 40 árboles más.
¡Alerta y atentos!
Este es el mismo procedimiento del casi centenar destruidos hace unos días. Primero se marcan con un spray y después se talan los elegidos, señala el líder vecinal.
¿Se volverán a atrever en la Green Capital?
Comisión
Ayer viernes, a las 15 de la tarde se celebró una comparecencia del alcalde para explicar los motivos de la tala (los 88 primeros). El argumento usado por el Consistorio es que los ejemplares estaban situados bajo una línea eléctrica de alta tensión perteneciente a Red Eléctrica de España, con lo que incumplían la normativa de seguridad.
Estébanez ha confirmado que estuvo presente en la comparecencia junto al responsable del movimiento ecologista Adrés Illana.
El líder vecinal se muestra sorprendido por las respuestas del alcalde y también por la actuación de la oposición. El primero por «faltar a la verdad» y los segundos por no poner ímpetu en defensa de la «tala bárbara y salvaje».
Estébanez recuerda que ya hay trabajos de soterramiento que se pueden aprovechar para meter las líneas eléctricas y asegura que no se comprende la tala de árboles ni en esta ciudad, ni en esta época (cría de aves).
Tras insistir en el incumplimiento de normas por parte del Consistorio, recuerda la importancia de la zona afectada, que da acceso al anillo verde.









Y ahora que dicen los que le aunaron a alcalde? Si, esos del PNV, de PODEMOS , o el PSE que le apoyan. Ahora a comerlo con patatas. Menudo inútil que nos habéis colocado!!!
No mucho mejor que el anterior inútil… o el anterior….. o el anterior……
El que se haga a escondidas, de noche, con premeditación y alevosía, dice mucho de su calidad humana y profesiomal.