«El jueves estuve en la visita. Todavía no me he recuperado, cada vez lo llevo peor, porque la veo mas triste y cuando me voy la dejo diciéndome: No te vayas, no me dejes sóla, no te vayas…    y se que hasta dentro de otra semana no voy a poder verla».

Así arranca el preámbulo de una Carta al Director de la hija de un usuaria de una residencia vitoriana recibida en nuestra redacción. Escrita tras ver la manifestación de hoy en Bilbao, donde a las 12 horas, ha habido protestas del movimiento de pensionistas de Bizkaia por la situación de las residencias durante la pandemia de covid-19, con salida desde la plaza Moyua.

CARTA CIUDADANA:

«He estado viendo la manifestación en Bilbao de los familiares de usuarios de residencias y sus comentarios y me he emocionado y llorado con ellos.

En mi caso también, con mi ama en la Residencia Sanitas de Vitoria, me pregunto al igual que la hija de una usuaria, que ha salido

¿De verdad creen que les importe morir de Coronavirus? ¿De verdad creen que a mi ama de 100 años y 9 meses le da miedo ese virus?

Les da miedo, les angustia, les deprime no ver a su familia.

Mi ama lo que no entiende es porque no estamos allí con ella todos los días, porqué no le sacamos a la calle, porqué sólo voy yo a verla.

Si, está demenciada pero conserva el apego y el amor a su familia.

Siempre me pregunta lo mismo:  ¿Cuando nos vamos a juntar todos? Le miento y le digo: pronto ama, muy pronto, y menos mal que no me ve como lloro, porque no lo puedo evitar.

Sanitas se ha empecinado en restringir las visitas a un día a la semana. Creo que es la única Residencia en Álava que sólo nos permite visitar a nuestro familiar un día, una hora, a la semana, pero no hay nada que hacer, Bienestar Social se lo permite, y yo ya no sé donde más pedir, suplicar, implorar que por favor, que tiene 100 años y 9 meses, que no tenemos tiempo de esperar a que esta pandemia dentro de un año acabe, que se nos acaba el tiempo.

En Sanitas en esta nueva etapa no ha habido casos de coronavirus, tuvieron muy mala suerte en marzo, para cuando se quisieron dar cuenta había un montón de contagios.

Pero ahora mismo, no hay ninguno, entre otras cosas, porque creo yo, que un gran número de los residentes, como mi ama, ya lo pasaron y tienen anticuerpos, que para otras “cosas” se valora mucho y en este caso, ni se nombra.

Es muy triste también, ver cómo en provincias como Navarra, están buscando soluciones, para que los mayores puedan salir a la calle, por los alrededores de las Residencias, acotando una hora por la mañana y otra por la tarde para que puedan salir a dar un paseo, solos o acompañados de un familiar.

Aquí ni se les ha ocurrido, con decir que son muy vulnerables y que hay que protegerlos  les parece suficiente, pero buscar soluciones para mejorar y normalizar su vida, eso no va con ellos.

Sólo pido yo y otro montón de familiares de usuarios de Residencias, que por favor oigan los informes de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, de Médicos sin Fronteras, y de un montón más de expertos geriatras y los tengan en cuenta y obren en consecuencia, los más fácil es decir, salidas NO, visitas NO.

¿CUANDO LES PIENSAN DEVOLVER LA DIGNIDAD Y LA LIBERTAD A NUESTROS MAYORES?

Firmado: Maita


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11 Comentarios

  1. Somos muchos y muchas los que llevamos llorando desde Marzo y sufriendo esta agonia. Ha pesar de como dice la carta de ser muchos y muchas los que decimos basta, las instituciones y las direcciones de las residencias hacen caso omiso. Dicen que hay familias que estan de acuerdo con su gestión, y con sus medidas restrictivas, pero debe ser porque solo preguntan a quienes les aplauden. Somos muchas mas familias las que decimos BASTA YA DE TANTA INJUSTICIA E INHUMANIDAD. ¿Porque miente diciendo que les quieren proteger de la covid?No les estan protegiendo, los datos, sus datos dicen que en muchas residencias ha entrado de nuevo y nuestros familiares siguen con visitas indignas, sin ver a sus familiares, y moriran solos y solas y a ustedes que pocos les importa srs gestores. Nunca hubiera pensado que alguien pudiera hacer tanto daño a quienes trabajaron tan duro para que generaciones venideras tuvieran una vida mejor.SOS, que alguien nos ayude

  2. Una verdadera vergüenza que siempre se deje a nuestros mayores en el útimo lugar. ¡¡¡¡¡Cuando ha habido que pedir su ayuda, han estado los primeros!!!!!!!
    ¿Que no les permiten salir porque son vulnerables y hay que protegerlos? ¡¡¡¡¡¡¡¡HIPÓCRITAS!!!!!!!!! Si de verdad se quisiera protegerlos, no se les privaría de ver a los suyos y no se verían obligados a rogar un poco de calor. Es más fácil encerrarlos en un centro y aparcar un problema, en lugar de solucionarlo, pero aquí están sus familiares y todos cuantos les apoyamos, para hablar por ellos.
    ¡¡¡¡¡Es cuestión de HUMANIDAD y EMPATÍA!!!!!
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡POR FAVOR, QUE ALGUIEN AYUDE A ESTAS FAMILIAS!!!!!!!!!!!!!
    Qué triste pasar a la historia con el vergonzoso título de «quienes hundieron a los débiles»
    Ánimo, Maita, Ni y tod@s aquell@s que estéis en tan injusta situación. No estáis solos.

  3. ¿Alguien ha pensado que las auxiliares y personal en general que trabaja en las residencias de mayores también tienen familia? ¿En que el riesgo de contagio no es sólo entre residentes sino también entre empleadas?
    Entiendo perfectamente el sufrimiento, yo llevo sin abrazar a mi abuela de 90 años desde Navidades, y no sé cuándo podré volver a hacerlo, pero también entiendo a las empleadas de residencias, del riesgo al que se exponen al trabajar en esos centros.

  4. Como trabajadora de residencia y además con familiar ingresado en residencia diré que no estoy de acuerdo en este encierro en medio año de esta pandemia solo han podido salir a la calle del 1 al 18 de julio no es justo necesitan salir a la calle y estar más con la familia

  5. Todo trabajador está expuesto al virus: profesionales sanitarios, dependientes, peluqueros, profesores, etc …….y también tienen familia…esa excusa no sirve…

  6. Fui con mi madre a urgencias a primeros de Septiembre. Tiene 90 años y nos hicieron esperar en una sala de reducidas dimensiones y sin ventilación, donde había -al menos- cuatro personas con síntomas sospechosos de covid a la espera de que les realizasen una PCR. Lo sé porque lo comentaban entre ellos. En la sala esperábamos más de veinte personas de «vulnerabilidades» varias que nadie tuvo en cuenta ni protegió.
    No culpo en absoluto al personal de urgencias que hace lo que puede -y mas- con los recursos de los que dispone sino a esos gestores que aíslan a los ancianos de sus familias en las residencias y les juntan indiscrimadamente con desconocidos en una sala de espera. Déjense de hipocresías y busquen una solución que permita a los ancianos en residencias disfrutar del final de sus vidas en compañía de sus familias.

  7. Totalmente de acuerdo con Ainhoa es mejor verlos poco que no verlos.
    Estoy convencida de que toda esa gente que critica ese régimen de visitas si pudiesen entrar como antes dirían » ves como no se preocupan de sus mayores»
    Soy TCAE y muchas visitas ni cumplen distancias x no hablar de que les retiran las mascarillas les besan abrazan..,

  8. Yo pienso lo mismo. A nadie le debe gustar tomar esas medidas de distanciamiento. Nuestros abuelos han muerto en masa en las residencias y vivido un infierno. Mejor tristes que muertos.
    Sé que no es lo mismo pero se les podrá llamar o hacer videollamadas….

  9. El daño ya está hecho, es necesario seguir manteniendo una agonía a los mayores, que además necesitan en su última etapa de su vida sentirse arropados por sus familias, en un momento que ya viven muchas horas de su vida en soledad, en las manos de extraños y que en su condición de humanos están dotados de esas emociones que nos hacen a todos llorar, reir, pensar, razonar. Un cuidador jamás puede remplazar los lazos que unen el apego entre una madre y un hijo, y quebrantar este lazo sea por lo que fuere, ni es ético ni es moral.

  10. ¡MUCHA HIPOCRESÍA! Que sepa yo, ningún anciano ha ido por su gusto a una residencia, abandonando a sus hijos y nietos a la buena de dios después de haberles dedicado toda una vida de cariño, dedicación y trabajo. Quizá sean tan buenos, que ahora que ya no son necesarios para llevar y traer los nietos del colegio o quedárselos a su cuidado mientras los hijos disfrutan fuera de casa, o para prepararles a estos la comida para que cuando salgan de trabajar la tengan calentita en la mesa, o para ayudarles económicamente en los momentos de apuro, o para darles ánimo y cuidarlos cuando estaban enfermos, o para soportar sus malos modos y enfados… Ahora que ya no les son útiles, y van ha necesitar ellos durante unos pocos años (muchos menos que los dedicados a su familia) de atenciones, no esperan que sus hijos se comporten como estos ancianos lo hicieron con sus padres y abuelos; ahora se enclaustran en una residencia haciendo sufrir a su familia en las despedidas tras sus pródigas visitas, los pobres. Se aíslan con los pocos o muchos ahorros de toda una vida, que vendrán bien a hijos y nietos cuando se hayan ido para siempre. Ahora las ocho horas de trabajo impide a los hijos, los pobres, cuidar de sus padres. Antes era distinto; los hijos trabajaban doce horas en uno o varios trabajos, o cuidaban de los animales después de una dura jornada; cosían los rotos de la ropa, hacían prendas de punto, lavaban la ropa a mano, fregaban la casa de rodillas… las mujeres, y cuidaban de sus padres y abuelos. Seguro que antes eran más fuertes, o quizá querían de verdad a los padres. Los pobres, no pueden hacerse cargo de ellos. ¿Estará equivocado el dicho «querer es poder»? ¿Serán tan solidarios estos hijos y nietos dentro de unos años, recluyéndose voluntariamente? ¡MUCHA HIPOCRESÍA!

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