Opinión Norte Exprés.

Ya se sabe que cuando se generan ilusiones, el batacazo puede ser mayor en caso de no cumplirse. De la confianza a la frustración, no hay más que un paso, y en el fútbol más. Pero por el momento, vivimos mejor de esta manera.

El octavo pasajero

La llegada de Pablo Machín como entrenador del Alavés tiene su puntillo ilusionante (bastante, en nuestra opinión). Y eso que llega a un banquillo difícil. 

Desde la marcha de José Bordalás tras el ascenso, el banquillo del Glorioso no ha sido muy cómodo para sus inquilinos con el presidente, Alfonso Fernández de Trocóniz.

El argentino Mauricio Pellegrino cogió las riendas del equipo en su regreso a Primera y a pesar del buen papel en liga y llegar a la final de Copa del Rey, el técnico no continuó.

Tras él, aterrizó en Vitoria su compatriota Luis Zubeldia, pero solo duró 4 partidos, y su destitución provocó que su ayudante Javier Cabello dirigiera al equipo durante dos jornadas, para convertirse así en el tercer entrenador hasta la fecha en menos de una temporada y media.

El relevo lo tomó el italiano Gianni De Biasi, pero su planteamiento no duró más de siete duelos y fue Abelardo Fernández el que aceptó el reto de salvar al Alavés en la campaña 2017-18. El asturiano logró el objetivo y completó la siguiente temporada hasta que Asier Garitano le sustituyó el verano pasado. El guipuzcoano estuvo al frente del equipo en 34 jornadas de la campaña más extraña que se vivió en todo el planeta por culpa del coronavirus.

El penúltimo máximo responsable del vestuario del Glorioso fue otro asturiano, Juan Ramón López Muñiz, que aceptó el reto de conseguir la permanencia en cuatro partidos y se fue con los deberes hechos.

Machín es el octavo pasajero en primera división.

Y no es una película de Alien, esperemos.

Determinación y aviso a la dirección deportiva

Machín se estrenó, además, poniendo sus galones encima de la mesa y dijo que en su presentación que “gran parte del éxito de la temporada se fragua en este mes de fichajes”. Una frase dirigida a la dirección deportiva que queda en la hemeroteca.

Pronto, el soriano deberá responder ante los aficionados si está satisfecho o no con los fichajes. Esperemos que sí.

No en vano, el director deportivo del Alavés, Sergio Fernández, aludió a la frase y apuntó que “este año va a haber menos recursos económicos para todos”, lo que significa que “no todos podrán hacer lo que les gustaría”.  El responsable deportivo albiazul reconoció  que otros años habían estado “más activos en el mercado”.

Lo primero que deberá hacer Fernández es organizar la plantilla, ya que el Alavés cuenta actualmente con 32 jugadores con contrato en vigor, cuando la normativa solo permite tener 25 integrantes en la primera plantilla.

Y como dijo, estas cifras serán un hándicap para las maniobras que quiere hacer el club en este “especial” mercado estival en el que existen “restricciones económicas importantes”, que harán que todo tenga “un proceso más lento de lo habitual”.

Gusta Machín

La afición está contenta con su llegada. Se nota en el optimismo de las redes sociales. Hoy, en una entrevista en El Correo, asegura que es «un entrenador de club» y que le gustaría «alcanzar la estabilidad en el Alavés». Sería una gran noticia el cumplimiento de este deseo.

Asegura en el periódico que «la idea es pasar un año sin las estrecheces del anterior» y que la «premisa inegociable es el trabajo y la actitud», frase que seguro ha sacado una sonrisa esta mañana a Josean Querejeta.

Joselu y Laguardia, que han hecho declaraciones esta semana, han ido en la dirección de su satisfacción con la llegada del nuevo entrenador.

La suerte de Machín, es la de todos los alavesistas. ¡Que tengas mucha!

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