Anoche se disputó en el Buesa Arena de Vitoria un partido de Euroliga muy poco habitual: Baskonia frente al Hapoel israelí, un encuentro marcado por un contexto internacional extremadamente tenso. El choque se jugó a puerta cerrada por el riesgo de posibles altercados.
En la grada apenas había 80 personas: las plantillas al completo, periodistas, algunos agentes de seguridad…
En ausencia de público, los sonidos del partido cobraron un protagonismo inesperado:
• Las instrucciones de los entrenadores,
• El bote del balón sobre el parqué.
• Las pisadas aceleradas de los jugadores.
• Un speaker entregadísimo que, pese al vacío, animaba como si el Buesa estuviera lleno.
Su selección musical también dejó huella: desde Imagine de John Lennon hasta Heaven Is a Place on Earth, todo acompañado por una bocina que, quizá, sonó un poco más fuerte de lo habitual. Cada “hiruu hirukoa!” retumbaba en una grada desierta, generando una mezcla extraña entre épica y silencio.
COMIDA
La escena más llamativa llegó en el tercer cuarto: cuatro hombres vestidos completamente de negro, con bolsas de comida en la mano, subieron a uno de los palcos y se sentaron a cenar tranquilamente. Todo apunta a que formaban parte del dispositivo de seguridad, pero la imagen fue tan inesperada como llamativa.
SPEAKER
En lo estrictamente deportivo, el Baskonia se llevó la victoria 118-109. Y, de algún modo, también ganó fuera de la cancha, con mención especial a Joxe Felipe Auzmendi el speaker que estuvo de 10 dando voz a toda la afición que no pudo estar.









