bicipolis

Prometieron que los policías municipales iban a patrullar a pie por Vitoria. No lo hacen aún con hábito. Se prometió en noviembre de 2020 para «primeros de 2021». Y ya no estamos en el principio del año.

Pero de momento, recuperan la figura veraniega habitual: los bicipolis.

La agentes de la Policía Local de Vitoria adscritos al servicio de patrulla en bicicleta y conocidos como «bicipolis» volverán a vigilar este verano las calles y zonas verdes de la ciudad para velar por la seguridad.

Su tarea diaria se centrará en formar y educar en la correcta utilización de los espacios públicos, en fomentar el respeto entre los ciclistas, conductores de vehículos a motor y peatones, y en prevenir la conducción negligente.

Pero además denunciarán las infracciones que observen como bicicletas sin los elementos obligatorios o con deficiencias graves que puedan afectar a la seguridad.

Estos agentes patrullan desde esta semana y hasta finales de septiembre parques, jardines, zonas peatonales, complejos deportivos y carriles bici, según ha informado en una nota el Ayuntamiento de la capital alavesa

El año pasado, a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia, los «bicipolis» efectuaron 206 intervenciones. Las más numerosas estuvieron relacionadas con incidencias e infracciones de tráfico (34) y la prevención y persecución de delitos (33).

3 COMENTARIOS

  1. Otra mentira mas de nuestro Pinocho.
    Ni se les ve ni se les espera que anden vergüenza de políticos.
    A mi me ha llegado un chascarrillo que para el año 2134 ya se retiraran las bicicletas de las aceras y los polis iran en patin pues no conseguiran que anden.

  2. A la sombra de los árboles de la Virgen Blanca, (en horario prohibido para las bicicletas) con sus bicis aparcadas bajo el árbol de alado, junto a una señal en la que figuran los horarios en los que pueden circular las bicicletas en las zonas peatonales. Les pasan a toda velocidad por la derecha, la izquierda, de frente y por detrás, los ciclistas, sin que se inmuten. El el zócalo del monumento (al que han accedido usando el banco que lo rodea como escalera) no caben más chavales y mayores, comiendo pipas y bebiendo. Cuando les aviso de que un chaval con el manillar de su bici ha golpeado a una señora mayor que camina del brazo de su marido y a escapado a gran velocidad sin detenerse, me dicen que si se ponen a multar, tendrían que estar multando a todas horas. Les comento que solo tendrían que hacerlo una semana, pues a los pocos días habrían espabilado los infractores. Me miran con indiferencia y continúan disfrutando de su galbana.

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