Vitoria-Gasteiz cuenta con diferentes mercados semanales y ocasionales que, desde distintos puntos de la ciudad, ofrecen una gran variedad de productos gastronómicos, textiles, de coleccionismo, adornos…
Todos ellos se rigen por la ordenanza de venta ambulante, que desde su actualización el año pasado introduce nuevas exigencias de funcionamiento que ya se aplicaban en establecimientos fijos.
Entre ellas, la entrega de factura y la preservación segura de los alimentos. Sin embargo, según han advertido a Podemos varias asociaciones de comercio y minoristas a título particular, “es habitual que se produzcan comportamientos irregulares y que no se controlen”, con la consiguiente “discriminación” para los modelos tradicionales.
Podemos considera, tanto por los estudios realizados en las grandes ciudades europeas como por las experiencias gasteiztarras, que los mercadillos hacen mucho por la dinamización de los espacios donde se ubican. No obstante, del mismo modo este grupo apuesta por el cumplimiento de la ordenanza. Es fundamental que todo el sector comercial, sea ambulante o fijo, se rija por unas mínimas normas que garanticen la seguridad en las transacciones y la salud de las personas consumidoras que adquieran productos alimenticios. Por ello, trasladará las preocupaciones recibidas en la comisión de Empleo y Promoción Económica de mañana.
El portavoz de la formación morada, Jorge Hinojal, preguntará al equipo de gobierno si tiene constancia de estos presuntos comportamientos irregulares, qué herramientas dispone para garantizar que la ordenanza se cumple y si aplica o no esas medidas de control. “Es responsabilidad de la administración y es bueno para la ciudad que las normativas se cumplan. Ahora bien, tampoco se trata de machacar a los mercados ambulantes con exigencias que dificulten su funcionamiento. Es un hecho que muchos de ellos mueven gente y dinero dentro y fuera del perímetro, y eso beneficia a Vitoria en un momento que todavía es económicamente crítico”, subraya el edil.
En ese sentido, Podemos también aprovechará para preguntar por las tasas que se cobran a los mercadillos. Algunas de las personas que ponen semanalmente sus puestos en Lakua-Arriaga han asegurado a este grupo municipal que suponen “casi el doble que en Bilbao”, lo que hace que “cada vez haya más vacantes” cuando el Consistorio saca las plazas a concurso. “Si esto es así, hay que replantearse mejor qué modelo comercial quiere Vitoria y, a partir de ahí, poner en marcha los mecanismos necesarios para conciliar de la mejor manera posible los diferentes formatos comerciales sin que unos u otros se sientan atacados o discriminados”, apunta Hinojal.
Una reflexión que debería tenerse especialmente en cuenta ahora que el Ayuntamiento ha dado vía libre a los food-trucks. “Hay comerciantes tradicionales que no los quieren ni ver, tienen miedo, y se quejan de tener que pagar altos costos de alquiler en un lugar fijo mientras esos otros negocios tienen posibilidad de moverse de sitio en busca de la clientela”, cuenta el edil. Para Podemos, es el momento de convocar la Mesa del Comercio con todas las nuevas realidades y “construir una estrategia conjunta que ayude a sumar en vez de restar”.






