La tradición del puro en Celedón sigue viva para nostálgicos
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La tradición del puro en Celedón sigue viva para los nostálgicos. Sí, aún hay vitorianos que lo encienden como un guiño a los tiempos en los que el humo era parte del ambiente.

No son muchos… pero existen. Y cada año, cuando Celedón baja, reaparece ese pequeño ritual que demuestra que algunas costumbres, por minoritarias que sean, nunca terminan de apagarse. De hecho, él lo lleva en la mano.

¡Cuando la plaza se encapotaba de humo! ¿Recuerdas?

Origen de la tradición del puro en el txupinazo de Celedón

A las seis de la tarde se acumula el trabajo: anudar el pañuelo al cuello, encender el puro y dar y recibir abrazos. La tradición del puro se remonta a los tiempos de la Guerra Civil en los que,  según cuentan algunos blusas veteranos, un grupo de vitorianos solía reunirse en el bar La Unión para charlar, tomar el café y fumar un puro en torno a las seis de la tarde.

Todos los 4 de agosto, Vicente Mendizabal, entonces dueño del local, regalaba un puro a todos ellos para que se lo fumaran en honor a la Virgen Blanca.

Por cierto, cuenta la tradición, y quienes le conocieron, que José Luis Isasi regurgitó el primer año que encarnó la figura de Celedón después de encender y darle la primera calada al puro.

Así era. Ya solo queda para los nostálgicos. Que haberlos haylos. las tradiciones actuales son otras. Mucho líquido.

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