Febrero infame en discotecas de Vitoria: ¡1 muerto y 3 navajeados!

Opinión: Desde que en el parte policial de Vitoria se esconden datos, se vuelven locos. Y dan pie al cachondeo. Han ocultado accidentes, sucesos, denuncias… La última del nuevo método de dar información amputada (novelado según el concejal) es informar de «pérdidas» en la sección de denuncias. (solución al final)

La última genialidad del método “novelado” —palabra del concejal, que ya es humor involuntario— es anunciar en la sección de denuncias que ha habido “pérdidas”. Pero no dice qué se ha perdido. Nada. Cero. Silencio.

No sabemos si es de:

  • de orina (modo ironía, el resto no),
  • objetos,
  • de paciencia,
  • de vergüenza institucional,
  • de transparencia de datos que no dan,
  • de memoria,
  • de sentido común,
  • de libertad,
  • de credibilidad,
  • de tinta,
  • del ridículo,
  • de brújula,
  • del norte,
  • de la cabeza…

EDITORIAL FINAL | Vitoria y su nuevo parte policial: la era de las “pérdidas” (y de perder la cabeza)

Desde que el parte policial de Vitoria decidió “modernizarse”, la ciudad ha entrado en una fase informativa que solo puede describirse como surrealismo administrativo con brotes psicodélicos. Antes se daban datos, horarios, calles, sucesos, denuncias… ahora se dan “pérdidas”. Sí, pérdidas. Así, sin contexto, sin explicación y sin ganas de que nadie entienda nada.

Vitoria ya no oculta información: la pierde, como quien pierde el mechero en un festival o el móvil en un taxi a las cinco de la mañana.

El Ayuntamiento ha alcanzado un nivel de opacidad tan avanzado que ya no sabemos si hablan de objetos, de orina, de vergüenza institucional, de transparencia, de sentido común, de las páginas del propio parte, o de la cabeza, que también parece haberse extraviado por el camino.

La Policía Municipal, que siempre ha sido clara y directa, ahora parece obligada a redactar partes como si fueran mensajes de WhatsApp escritos con guantes de boxeo. “Ha habido pérdidas”. Y ya está. Como si la ciudadanía tuviera que jugar al Quién es quién: ¿Quién perdió qué? ¿En qué calle? ¿Con qué motivo? ¿Por qué lo llaman “pérdidas” cuando quieren decir “no queremos contarlo”?

La información pública se ha convertido en un concurso de adivinanzas, pero sin premio final.

La conclusión es tan bestia como evidente: Vitoria no solo pierde datos. Pierde el norte, el sur, el este y el oeste.

Y lo más divertido —o lo más triste— es que igual mañana también ocultan que lo han ocultado hoy

Porque aquí ya no se informa: se esconde, se disimula y se pierde. Todo muy novelado, sí. Pero también muy ridículo.

En realidad es un antiguo capítulo que se refería a pérdidas y desaparición de carteras o documentación  (robos, en cristiano) ¡Algo que ha desaparecido por arte de magia. ¡En Vitoria ya no se roban carteras!

EJEMPLO

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