Cuatro miembros de la familia Bengochea —Marta, Jose Luis, Miren y Gorka— han salido en bloque y han querido aclarar públicamente que la nueva joyería que ha abierto en el antiguo local de Jolben no tiene ninguna relación con ellos, ni continuidad empresarial, profesional ni familiar. Y viene con recadito y zasca para los nuevos.
FRASES LLAMATIVAS DE LA HISTÓRICA SAGA PARA LOS NUEVOS JOYEROS QUE HAN LLEGADO A VITORIA:
- Las conversaciones previas a esta apertura y la manera en la que finalmente se produjo dejaron bastante claro que nuestras formas de entender las relaciones profesionales son muy diferentes
- Deseo que el cuidado, el respeto y las formas que tengan con sus clientes sean mejores que los que tuvieron al llegar
- La educación, el respeto y las formas no aparecen en un balance, pero dicen mucho de cualquier profesional y de cualquier negocio.
- Una forma de hacer las cosas que va mucho más allá de un local.
- Acepten imitaciones, pero no las confundan.
La nueva marca que ha llegado a la esquina de Dato es Germán Joyero. Tiene tiendas en Madrid (allí nacieron), Valencia y la capital alavesa ahora.
EDITORIAL:
Mal empiezan los recién llegados de Madrid cuando aterrizan en un local que fue sinónimo de prestigio y oficio durante décadas y, aun así, no parecen entender el peso del espejo que tienen delante. La historia de Jolben no se imita con una llave ni con una reforma; se sostiene con maneras, respeto y una forma de trabajar que se gana con los años. Si este es el primer paso de la nueva joyería, no es precisamente un paso firme.
Y en una esquina donde la excelencia dejó huella, llegar sin medir el terreno es la manera más rápida de quedar pequeño en una ciudad como Vitoria, que suele tomar nota. Y donde todos nos conocemos más allá del anonimato de grandes ciudades.
1. Marta Bengochea: “Un local se alquila, una trayectoria se construye”
Marta explica que la joyería familiar fue durante décadas un proyecto personal y profesional muy importante, iniciado por sus padres, en que trabajó ella y su hermana. Con la jubilación de los fundadores, esa etapa terminó definitivamente. Aclara que la nueva joyería es otro negocio, con otros propietarios y otra forma de trabajar, y subraya que ocupar el mismo local no significa heredar la reputación ni la forma de hacer las cosas. También señala que las conversaciones previas a la apertura mostraron diferencias claras en la manera de entender las relaciones profesionales.
2. Jose Luis Bengochea: “Jolben terminó dando las gracias”
El fundador, ya jubilado, reafirma que Jolben cerró para siempre con su retirada. Insiste en que no existe ninguna continuidad con el nuevo negocio y lamenta que haya sido necesario aclararlo. Destaca que lo más valioso de Jolben fueron las generaciones de clientes, la confianza y el trato humano, y que la historia de la joyería terminó como ellos querían: agradeciendo.
Todas las conversaciones se han producido en linkedin. Que pior cierto, han recibido respuestas de ánimo y apoyo.
TEXTOS ÍNTEGROS:
MARTA BENGOCHEA
«Hay aclaraciones que una piensa que no hacen falta… hasta que empiezan a preguntártelas. Durante muchos años, la joyería de mi familia ha sido también una parte muy importante de mi vida personal y profesional. Un proyecto iniciado por mis padres y en el que, a lo largo de los años, también trabajamos mi hermana y yo.
Han sido muchos años de trabajo, clientes, relaciones y, sobre todo, una forma muy concreta de entender el oficio y de hacer las cosas. Con la jubilación de sus fundadores, esa etapa terminó definitivamente.
Ahora una nueva joyería ha abierto sus puertas en el mismo local y, como varias personas me han preguntado si existe alguna relación, continuidad o sucesión con nuestro negocio, prefiero aclararlo: No la hay. No existe ninguna vinculación empresarial, profesional ni familiar con nosotros. Es otro negocio, con otros propietarios y, por supuesto, con su propia forma de trabajar. Y para mí esto último es especialmente importante. Ocupar el mismo local en el que durante tantos años se ha desarrollado una actividad no significa continuarla.
Un local se puede alquilar. Una trayectoria, una reputación, la confianza de los clientes y una forma de hacer las cosas se construyen durante años. Además, las conversaciones previas a esta apertura y la manera en la que finalmente se produjo dejaron bastante claro que nuestras formas de entender las relaciones profesionales son muy diferentes.
Y quizá por eso me apetecía escribirlo. Porque detrás de aquel escaparate hay muchos años de trabajo de toda una familia. Esa historia terminó con la jubilación de sus fundadores y con cada uno de nosotros siguiendo ya su propio camino profesional. Lo que comienza ahora allí es otra historia completamente distinta, que deberá construir su propio camino, su propia reputación y su propia relación con los clientes. Les deseo que les vaya bien y, especialmente…
que el cuidado, el respeto y las formas que tengan con sus clientes sean mejores que los que tuvieron a la hora de llegar hasta allí.
Porque compartir un local no significa compartir una historia. Y mucho menos una forma de hacer las cosas».
JOSE LUIS BENGOCHEA
«Muchos años, muchísimo trabajo y un montón de cosas aprendidas por el camino. Muy orgullosa de todo lo que nuestros padres han construido y de haber compartido una parte de ese camino con ellos y contigo Marta. Una forma de hacer las cosas que va mucho más allá de un local».
GORKA BENGOCHEA
«Acepten imitaciones, pero no las confundan». Bien dicho, Marta». Y viene con dibujito:
CONCLUSIÓN EDITORIAL:
Mal empiezan los recién llegados de Madrid cuando aterrizan en un local que fue sinónimo de prestigio y oficio durante décadas y, aun así, no parecen entender el peso del espejo que tienen delante. La historia de Jolben no se imita con una llave ni con una reforma; se sostiene con maneras, respeto y una forma de trabajar que se gana con los años. Si este es el primer paso de la nueva joyería, no es precisamente un paso firme. Y en una esquina donde la excelencia dejó huella, llegar sin medir el terreno es la manera más rápida de quedar pequeño en una ciudad como Vitoria, que suele tomar nota. Y donde todos nos conocemos más allá del anonimato de grandes ciudades.









