La nieve volvió a asomarse hoy por Vitoria-Gasteiz con su doble cara habitual: por un lado, el frío y los inevitables problemas en las calles; por otro, la versión más amable y contagiosa del invierno. Esa que convierte cualquier campa en un parque temático improvisado para niños. Risas.
Desde primera hora, varias zonas verdes de la ciudad se llenaron de niños —y no tan niños— que aprovecharon cada palmo blanco para deslizarse en trineos, tapas de plástico, bolsas de basura o cualquier invento que prometiera velocidad.
Las risas se escuchaban desde lejos, mezcladas con los gritos de “¡otra vez, otra vez!” que marcaban el ritmo de la mañana.
BATALLAS DE BOLAS
Las clásicas batallas de bolas reaparecieron como si fueran una tradición milenaria, y más de un adulto terminó participando “sin querer”, víctima de la puntería de algún pequeño francotirador de nieve.
MUÑECOS
Incluso hubo quien se animó a construir muñecos con bufanda y gorro reciclado, aunque algunos acabaron con formas más abstractas que humanas.
CRÍOS SIN MÓVILES
Mientras tanto, los padres miraban la escena con esa mezcla de frío en las manos y calor en el alma que solo da ver a los críos disfrutar sin pantallas, sin prisas y con la nieve como única protagonista.
La jornada dejó estampas de postal y recordó que, pese a los inconvenientes que trae, la nieve también tiene la capacidad de detener la ciudad… para que la infancia corra más libre que nunca.





Yo el mejor muñeco de nieve que vi ayer fue uno que estaba sentado en un murete, muy humanizado él. Artistas.