Las cámaras de comercio vascas aliadas en Eusko Ganberak han constatado que las empresas afrontan con «moderado optimismo» el próximo año, cuando la economía crecerá en Euskadi, según sus previsiones, en torno al 2 %, algo menos que el 2,3 % en el que estiman lo hará en 2025.
En conferencia de prensa en Bilbao, los presidentes de las cámaras vascas han dado a conocer los resultados del último estudio de perspectivas empresariales que elaboran estas entidades y han realizado el traspaso de la presidencia de Eusko Ganberak que, tras dos años en manos de la Cámara de Álava, pasa a ser asumida por la Cámara de Bilbao.
Los responsables de las cámaras han reivindicado el papel de interlocutor de estas entidades entre la Administración y el tejido empresarial vasco en favor de la colaboración público privada en el actual contexto de «incertidumbre».
Las cosas van «razonablemente bien, pero hay nubarrones», ha advertido el presidente de la Cámara de Bilbao, José Ignacio Zudaire, que, al igual que sus colegas, ha valorado como «muy acertada» la política industrial «de arraigo» empresarial que desarrolla el Gobierno Vasco para favorecer a las grandes empresas y a «la cadena de valor» en torno a ellas.
Mayor tamaño
El presidente de la Cámara de Álava, Gregorio Rojo, ha abogado por aumentar el tamaño de las empresas como vía para «tener menores conflictos laborales», ya que en empresas más grandes «el salario y las relaciones laborales son distintos», y ha valorado la entrada del Gobierno Vasco y Sidenor en Talgo para defender la empresa ferroviaria.
El estudio de Eusko Ganberak, elaborado a partir de las respuestas realizadas por 730 empresas vascas, refleja que la evolución de la actividad de estas compañías en 2025 ha ido por debajo de lo que preveían el año anterior en ventas interiores, exportaciones y empleo, aunque manteniendo un saldo positivo salvo en exportaciones.
Para 2026, las empresas se muestran «moderadamente optimistas». Esperan resultados inferiores al de las previsiones para el año 2025, aunque, igualmente, con un saldo positivo, con la excepción de las inversiones.
En este capítulo, se percibe cautela por la incertidumbre geopolítica y las condiciones económicas, políticas y regulatorias, de manera que casi un 15 % de las empresas vascas prevé reducir sus inversiones. Sin embargo, un 13 % espera aumentarlas y la mayoría, un 72 %, mantenerlas.
Optimismo para las exportaciones
Tras el «duro» año que 2025 ha representado para las exportaciones vascas, el próximo ejercicio se presenta más optimista para las empresas al esperarse una recuperación del comercio internacional.
El 31,6 % pronostica un ascenso en las ventas exteriores, mientras que casi un 19 % prevé un descenso. El resto apunta a un mantenimiento de sus exportaciones.
Sobre las ventas nacionales, las perspectivas son al alza: Un 27,2 % de las empresas consultadas afirma que incrementarán su ventas interiores, mientras que el 17,4 % prevé disminuirlas. La mayoría, un 55,4 %, apuesta por mantenerlas.
Empleo estable
En materia de empleo, el estudio de Eusko Ganberak refleja un escenario de empleo estable con «desafíos estructurales». La mayoría de las empresas, el 82,4 %, prevé mantener sus plantillas, mientras que un 9,4 % espera incrementarlas y un 8,3 % reducirlas.
Por sectores, se espera creación de empleo en la industria y los servicios mientras se prevé que se pierda en la construcción y el comercio.
Eusko Ganberak advierte, sin embargo, de que la baja tasa de desempleo podría enfrentarse a dificultades a medio plazo debido a la persistente brecha de competencias y a los cambios estructurales en el mercado laboral asociados a las transiciones ecológica y digital.
Según los responsables del estudio, ante las dificultades para aumentar la mano de obra en período de auge económico que enfrentan las empresas debido a la evolución demográfica, se refuerza «el incentivo para retener al personal».
El estudio también evidencia que los costes laborales repiten como el factor más importante que condicionará la actividad empresarial el próximo año, seguido de la escasez de personal y las cargas regulatorias. EFE





