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fot ajena a la información

“Imaginen un mercancías de 1.500 metros por debajo de Manuel Iradier. El que tenga un gato se lo podría encontrar de uñas contra el techo. No soy técnico, pero es cuestión de sentido común”, ha advertido el concejal de Podemos Juan Cerezuela.

Esta es una de las curiosas reflexiones, en nota de prensa, de la formación morada respecto al proyecto del soterramiento de Vitoria.

La comparecencia solicitada al alcalde para que informara públicamente del proyecto del soterramiento sólo ha servido para consolidar las dudas y suspicacias surgidas desde el momento en que se dio a conocer el preacuerdo del PP y el PNV con el PSE como invitado de piedra.

El grupo municipal de Podemos en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz se continúa preguntando por qué hace dos años era inviable según Fomento eliminar las vías y meter el tren por debajo y dos años después, reconociendo Gorka Urtaran que será “carísimo”, es posible llevarlo a cabo. Si ha habido un intercambio de cromos, es fundamental que la Corporación y la ciudadanía lo conozcan.

La realidad, sin embargo, es que hasta ahora se ha excluido al resto de partidos de la negociación y la primera definición del proyecto. Si el soterramiento va a estar listo para 2023, según se dijo, será el próximo gobierno quien lo ejecute. “¿Usted sabe cuál va a ser? Sólo por necesidad y honestidad política debería haberse tenido en cuenta a todas las formaciones. Ahora nos pide que rememos juntos cuando no nos ha invitado al inicio del proceso”, ha denunciado el concejal Juan Cerezuela. A partir de ahora,  “Parece que la participación ciudadana está muy bien pero sólo para vender a los medios de comunicación, porque luego no se tiene en cuenta a la población para nada. El soterramiento es un proyecto estratégico que promete una transformación absoluta. Por eso hay que someterlo a consulta popular. Les animamos a ser valientes”, ha conminado el edil de Podemos.

Es en ese escenario en el que hay ponerse a trabajar para definir el proyecto del soterramiento de la forma más adecuada posible. Lo único que se ha puesto de momento sobre la mesa es un plano muy genérico con tres posibles recorridos hasta enlazar con Durana atravesando los humedales o con un giro imposible. No hay datos técnicos claros sobre el impacto ambiental ni alternativas para compararlo. Eso preocupa a Podemos, del mismo modo que lo hace el paso de grandes ferrocarriles de mercancías de 3.000 caballos bajo el centro de la ciudad. “Imaginen un mercancías de 1.500 metros por debajo de Manuel Iradier. El que tenga un gato se lo podría encontrar de uñas contra el techo. No soy técnico, pero es cuestión de sentido común”, ha advertido Cerezuela.

Por otro lado, el boceto actual deja para el futuro la posibilidad de soterrar las vías hacia el oeste, pero no dice para cuándo, por lo que no sería extraño estar discutiendo en unos años sobre el trozo que no se tocó. “Cuando uno se compra un piso primero compara y luego lo compra entero, no el pasillo y el primer dormitorio. No tiene sentido cómo se están dando los pasos”, ha censurado el edil.

Por todo ello, Podemos seguirá demandando información sobre recorridos, plazos y financiación, a la espera de próximos estudios, así como de los planes para el suelo liberado. “Lo único que nos dicen es que tenemos que estar satisfechos. Un político dijo una vez que en política nunca puedes estar satisfecho. La insatisfacción tiene que ser tu bandera”, ha concluido Cerezuela.



3 Comentarios

  1. De todas maneras, el caso es siempre poner pegas a todo lo que se proyecta hacer en Vitoria, parece que hay una mano invisible, ¿?¿?¿?invisible???, que hace que nunca lleguemos a acuerdos, para que se aprovechen otros.

  2. El redactor del artículo tiene razón. He estado en Bilbao donde hay todo un Metro soterrado y los gatos andan por el techo muertos de miedo. Lo mismo ocurre en Londres y en Moscú. No deberíamos consentir que el tren se soterre en Vitoria. Sobre todo, por la repercusión negativa en nuestros gatos.

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