Vitoria vive este miércoles su día grande en honor a su patrona, la Virgen Blanca, a la que desde primera hora los blusas y las neskas han agasajado con coloridos ramos de flores en una jornada en la que parte de la programación está en el aire por la huelga de los técnicos de espectáculos y eventos.

Tras el pistoletazo de salida ayer con la bajada de Celedón, miles de vitorianos han madrugado para cumplir un año más con el solemne Rosario de la Aurora en una mañana nublada pero con una agradable temperatura de 18 grados.

La procesión ha comenzado a las siete de la mañana desde la plaza de la Virgen Blanca para hacer su recorrido tradicional por el casco medieval y regresar después a la plaza.

El recorrido, que se ha prolongado alrededor de una hora, se ha celebrado en medio del silencio de los vitorianos, que se han ido sumando al cortejo a su paso, de manera que cuando la procesión ha regresado a la plaza de la Virgen Blanca era ya multitudinaria.

Después, ha llegado el turno de la ofrenda de flores que las cuadrillas de neskas y blusas, hoy ya sí ataviados con los trajes típicos, han colocado bajo la hornacina que protege a la Virgen Blanca en la balconada de la Iglesia de San Miguel.

En la misa pontifical de las 10:30 en esa misma iglesia, presidida por el obispo Juan Carlos Elizalde, este ha dicho en la sociedad actual «siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan» y que esos muros son «nuestras inseguridades, la paz amenazada por tantos conflictos y guerras y la justicia frente a la exclusión social de los más vulnerables».

«A veces, al pensar en que derribarlas supone tener que enfrentar lo que no nos gusta, preferimos la comodidad de sólo apuntalarlas y, más frecuentemente, de ignorarlas», ha lamentado el obispo, que ha defendido que «para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte».

Conciertos en el aire por la huelga de técnicos

La visita matinal a la patrona ha dado paso de nuevo a la música y a la diversión a cargo de las cuadrillas y de las charangas que les acompañan, que han tomado una calles que ya no abandonarán hasta que el domingo por la noche Celedón regrese al campanario y a Zalduondo.

En el día grande de La Blanca, cuando se nota que el personal está fresco y no para de saltar, bailar y cantar, los más osados han podido volver a disfrutar de las vaquillas en la Plaza de Toros, y los «txikis», como siempre, han vuelto a entrar y salir una y otra vez por la boca y el trasero de Gargantua.

También hay música para todos los gustos: de cámara para los oídos más delicados, de charanga para los más juerguistas, de trikitrixa para los más folclóricos y los sones de la banda municipal para todos los públicos.

Aunque no todos los actos programados van a poder celebrarse. La huelga de los técnicos de espectáculos y eventos convocada para este 5 de agosto ha obligado a varias suspensiones Empiezan las suspensiones en Fiestas de Vitoria 

Esta huelga puede afectar además a otros actos incluidos en el programa de fiestas, entre ellos, el concierto estrella de la noche y de toda La Blanca, el de Leire Martínez en la Plaza de los Fueros.

En este día grande de las fiestas de La Blanca también ha habido tiempo para entregar la medalla de oro de la ciudad a LEA Lascaray, empresa vitoriana con 203 años de trayectoria, que sufrió un importante incendio que destrozó sus instalaciones hace un año, y a la que se distingue por su «capacidad de resiliencia». EFE

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