EFE.- Elkarrekin Podemos vuelve en Euskadi a la confrontación con el PNV, pese a su apoyo al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos, con la apuesta por desalojarle de Ajuria Enea mediante la conformación de un gobierno tripartito de izquierdas con EH Bildu y PSE-EE, que ambas formaciones descartan.

Desde su nacimiento Podemos Euskadi fijó como su principal adversario a la «derecha vasca», el término con el que se refiere al PNV, pero durante el mandato de Lander Martínez hubo un giro.

El objetivo era convertirse en un partido más útil o eficaz, no solo de oposición reivindicativa, y culminó con el apoyo a los presupuestos del Gobierno Vasco de PNV y PSE-EE para 2020, una decisión que fue ampliamente respaldada por la militancia en la consulta interna realizada antes de la votación en el Parlamento.

Sin embargo, en las primarias para elegir candidata a lehendakari Miren Gorrotxategi, apoyada por Roberto Uriarte y Pilar Garrido y respaldada por Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, se impuso con un discurso centrado en el tripartito de izquierdas y que incluía críticas a ese pacto presupuestario.

La dimisión de Lander Martínez y todo su equipo tras la derrota en las primarias de Rosa Martínez dejó Podemos Euskadi en manos del grupo de Gorrotxategi y Pilar Garrido, que ahora en junio se ha convertido en la coordinadora autonómica tras ganar las primarias con el mismo discurso en favor de pactar con EH Bildu y los socialistas.

El acuerdo tripartito se ha convertido en el punto central, casi único, de la campaña de Gorrotxategi, que insiste en apelar a las otras dos formaciones con el argumento de que existe una mayoría progresista en la sociedad vasca, aunque los socialistas han reiterado una y otra vez que no contemplan esa alianza y EH Bildu también la ha desdeñado, de una forma menos contundente, por ser «ciencia ficción», en palabras de Arnaldo Otegi.

A Podemos esta apuesta le permite remarcar su perfil de izquierda antagonista del PNV, con el que tanto el PSE-EE como EH Bildu sí están dispuestos a pactar mientras que Garrido se ha comprometido en el documento de las primarias a descartar «cualquier posibilidad» de gobernar con el PNV.

Esta confrontación en Euskadi no afecta al apoyo en Madrid del PNV al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos, del que se ha convertido en el socio «más fiable», sobre todo porque la interlocución y negociación entre los nacionalistas vascos y el Gobierno siempre es a través de los socialistas.

En cambio, Podemos tuvo un papel mucho más activo en el acuerdo con EH Bildu para la derogación de la reforma laboral de Mariano Rajoy, que Gorrotxategi puso como ejemplo para Euskadi y que el PNV criticó.

Aún así, la relación de la dirección estatal de Podemos con el PNV es mucho mejor que la que tienen los dirigentes vascos, ya que los jeltzales ven al partido de los círculos como un aliado para afrontar el debate territorial o el cambio de la política penitenciaria y también coinciden en muchas iniciativas sobre derechos o contra la monarquía.

En Euskadi también coinciden en esas cuestiones pero las diferencias en el modelo económico y laboral, y en menor medida en el social, y el juego gobierno-oposición en todos los niveles institucionales llevan a una nula relación de Podemos con el PNV y a una cercanía de planteamientos con EH Bildu, salvo en la cuestión identitaria. EFE


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