Algunos coches en Vitoria-Gasteiz han decidido que el silencio urbano está sobrevalorado. ¿Para qué pasar desapercibido cuando puedes convertir cada semáforo en una discoteca improvisada? A juzgar por el volumen de sus altavoces, no van al trabajo, están pinchando en la calle.
Seguimos dando voz al ciudadano. Vecinos denuncian que cuando estos vehículos paran, el suelo tiembla, las ventanas vibran y los portales se convierten en pistas de baile involuntarias. “Parece que Bad Bunny vive debajo de mi sofá”, comenta una residente con ojeras rítmicas.
AUTOBUSES
Pero no todo queda en el coche. El fenómeno se extiende al transporte público, donde algunos usuarios creen que el manos libres es un altavoz para compartir su vida musical con todo el autobús.
¿Educación o DJ interior?
La pregunta flota en el aire (junto con los graves): ¿Es falta de educación o exceso de entusiasmo musical? ¿Estamos ante una generación de DJs frustrados o simplemente ciudadanos con alergia al silencio?
Mientras tanto, los semáforos siguen marcando el ritmo, los coches siguen vibrando y los vecinos siguen sin saber si están en casa o en un after.
(debate surgido en el buzón municipal)









Además de la contaminación acústica, que la hay, tampoco nos olvidemos de los, consentidos, motoristas y conductores de coches de competición, que nos hacen temblar las ventanas y poniendo nuestra seguridad en peligro.
Y más control… más control con la suciedad de aceites, grasas, líquidos de frenos, gasoil y gasolinas, y con los ruidos, etc… en garajes a pie de calle.
Llamé al 010 para poner en conocimiento de vertidos, a diario, de líquidos en calzada y acera en un garaje de Beato Tomás de Zumárraga, por lo dicho… y, hasta hoy.
Debe de ser una protesta ante la imposibilidad de conducir en esta ciudad.
Cierto lo de los autobuses, la gente es muy maleducada y también algunos conductores que ponen la música a todo trapo para disgusto de los pasajeros.
y el pitido del tranvia todo el dia no molesta , y ademas por doble