Si algo requieren las salas de estudio es concentración. Ocurre lo contrario en algunas en Vitoria.
Dos son los motivos que esgrimen los usuariospara quejarse por las dificutades en salas de estudio de centros cívicos vitorianos. En concreto en la de Ibaiondo.
Por un lado, critican en el Buzón Municipal «las puertas abiertas, lo cual es bastante molesto cuando se quiere estudiar.
«¿No sería posible buscar un sistema para que esto no fuera así? Entiendo que lo hacen para que no se toquen las manillas de las puertas, pero seguro que hay otras opciones, porque si la razón es esa, que supongo que sí, más gente toca las puertas de los servicios y no las tienen abiertas».
A esta queja se añade otra sobre el comportamiento de algunos estudiantes.
«Es una pena que por culpa de una minoría no usemos las instalaciones los que somos responsables. Esta mañana por ejemplo, estbamos 8 personas y los que están mirando de espaldas con la mascarilla quitada.
¿Quién se encargará de vigilar a es@s irresponsables?. Nadie… Yo desde luego no voy para discutir, así que optaré por no ir, igual que ocurre en otros momentos del día a día. Autobús, terrazas bares, etc».







