Acoso sexual a cuidadoras de mayores en casas de Vitoria

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EFE.- Un informe sobre la situación de las mujeres que cuidan a personas mayores o dependientes en domicilios de Vitoria destaca que el 22 % de estas empleadas aseguran haber sido víctimas de acoso sexual por parte de sus jefes, y el 45 % de las que buscaban trabajo por internet han recibido llamadas de tipo sexual.


Estos datos forman parte del diagnóstico de la situación de las empleadas del hogar y cuidadoras en Vitoria elaborado por las ONG Medicus Mundi, Mugarik Gabe y Setem Hego Haizea, y presentado este lunes, en el que se constata la «precariedad» y los abusos» que sufre este colectivo, que también es víctima de la «violencia machista» y el «racismo» de sus empleadores.

«Se utiliza la inmigración y la pobreza para poner a estas mujeres en situaciones muy precarizadas para que se hagan cargo de los espacios de cuidados. Hay un sistema perfectamente encuadrado para que vengan mujeres empobrecidas, sin derechos y sin permiso de residencia para trabajar en este sector», ha denunciado Estíbaliz Gómez de Segura, portavoz de estos colectivos.

Ello genera que exista una «economía sumergida» y otra convencional en la que «también existen situaciones discriminatorias para las trabajadoras» ya que se vulneran sus derechos laborales, sufren violencias machista, racista y clasista; y hay una relación de conflictividad con el empleador, indica el informe.

De la investigación llevada a cabo por estos tres colectivos, los datos más alarmantes son los que se refieren a la violencia sexual, ya que además de ese 22 % de trabajadoras que aseguran ser víctimas de acoso, el 27 % de las empleadas «han vivido insultos sexistas, sexuales o racistas» en espacios públicos y un 24 % se encontró al negociar las condiciones con propuestas sexuales.

«Este empleo es tan informal, con tantas irregularidades en la contratación, que hay un abuso por parte de los empleadores. Parece que porque son mujeres inmigrantes se les puede pedir lo que no se le pediría a una de aquí, como cobrar un poco más por hacer un trabajo sexual, o que se le permita tocarle el culo, y son cosas que no se denuncian», ha advertido Gómez de Segura.

La precariedad laboral es otra constante al carecer este gremio de un convenio colectivo o contar con la legislación laboral común, sino que «tiene un régimen especial que no las equipara en derechos» y que sólo en 2011 se alcanzó un sistema de empleo específico que, sin embargo, no recoge el derecho a paro, las indemnizaciones por despido son mínimas, y su cotización es inferior.

«Tenemos a unas personas con unas hiperresponsabilidades que van más allá de los cuidados», ha asegurado Gómez de Segura, ya que la «indefinición de funciones» en los contratos suele conllevar «un incremento de las tareas», que «no respeta las jornadas de trabajo ni las horas extraordinarias» por el Salario Mínimo Interprofesional.

Por ello el diagnóstico apela tanto a las personas empleadoras como a las instituciones, a los sindicatos, a inspección de trabajo y a las organizaciones feministas para adoptar medidas que cambien estos abusos y esta precariedad que «repercute en la salud» de estas cuidadoras. EFE

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1 Comentario

  1. Vayanse a los tribunales y denuncien los casos concretos, y que todo el peso de la ley recaiga en los culpables. Pero me cuesta creer que un anciano o un dependiente que no se puede valer por si mismo, abuse de una mujer hecha y derecha. Mas bien suele ser al contrarío, los desvalidos no son las cuidadoras.

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