El cáncer es la primera causa de muerte en Euskadi y cada año se detectan cerca de 16.000 nuevos casos, sobre todo de cáncer colorrectal, mama, próstata y pulmón.
Según ha explicado este jueves la Asociación Contra el Cáncer en Álava, en este territorio en los últimos 10 años la incidencia del cáncer se ha incrementado un 20 % y cada día 6 alaveses reciben un diagnóstico de esta enfermedad. El año pasado esta asociación atendió en Álava a 1.158 personas, un 30 % más que en 2024.
Con motivo de la celebración ayer 4 de febrero del Día Mundial Contra el Cáncer esta asociación ha organizado este jueves en la plaza de la Virgen Blanca de Vitoria la creación de un gran lazo verde humano.
Han formado parte de este lazo el consejero de Salud, Alberto Martínez; la consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa; el diputado general de Álava, Ramiro González; la alcaldesa de la ciudad, Maider Etxebarria, y la presidenta de las Juntas Generales, Irma Basterra, entre otros cargos institucionales y representantes políticos.
La Asociación Contra el Cáncer en Álava ha aprovechado esta efeméride para presentar su modelo de humanización en el abordaje de esta enfermedad, diseñado tras un proceso de escucha a los pacientes oncológicos y a sus familiares.
Ese nuevo enfoque se articula en cuatro ejes: la atención integral a la persona, la autonomía y participación de las personas con cáncer, nuevos espacios asistenciales y promoción del bienestar, y formación de los profesionales sanitarios.
«Atender de un modo integral a la persona con un diagnóstico de cáncer significa incorporar apoyos sociales, funcionales, legales, emocionales y nutricionales, para abarcar todas las necesidades de la persona con cáncer, que son reales y cambiantes. Curar es fundamental pero cuidar al paciente y a quienes cuidan de él también lo es», ha explicado la presidenta de la Asociación Contra el Cáncer en Álava, Miren Bilbao.
En oncología, ha añadido, «esta visión humanizadora es especialmente importante porque la enfermedad causa procesos prolongados, decisiones complejas y un impacto que trasciende lo estrictamente biomédico, afectando a la vida personal, familiar, social y laboral». EFE







