El centro tecnológico Neiker participa en un proyecto europeo que busca el fomento del uso de variedades de vid resistentes a enfermedades como el mildiu y el oídio para poder así reducir el uso de fungicidas.
Esta iniciativa se centra en el desarrollo y la promoción de variedades de vid resistentes a plagas y capaces de adaptarse a las condiciones del suelo y del clima de cada región.
Para ello se están investigando distintas líneas de selección que combinan resistencia genética frente a patologías y evaluando su comportamiento y rendimiento en parcelas de producción bajo condiciones reales de cultivo.
Para situar los resultados en un contexto más amplio y validar su aplicabilidad, Neiker participa en una red de Francia que agrupa parcelas en producción con variedades resistentes en distintos entornos europeos, que facilita el intercambio de información técnica y contribuye a perfeccionar estrategias adaptadas a diversas condiciones climáticas y de suelo.
En concreto, se analiza la presencia de artrópodos, la microbiota asociada a la uva y otros indicadores ecológicos que permiten analizar la interacción entre las variedades resistentes y el entorno natural del viñedo.
En el estudio se está viendo que al introducir las variedades resistentes los viticultores pueden reducir la necesidad de insumos químicos, aumentando la eficiencia y sostenibilidad de sus explotaciones.
La investigadora del departamento de Producción y Protección Vegetal de Neiker, Ana Díez, explica que se prevé que la reducción del uso de fungicidas alcance un 20 % al finalizar el proyecto, con el objetivo a largo plazo de un 50 %.
El proyecto europeo en el que participa Neiker, GrapeBreed4IPM, contribuye a los objetivos del Pacto Verde Europeo, la Estrategia de Biodiversidad 2030 y la iniciativa ‘De la Granja a la Mesa’, que promueven un sector agroalimentario con menor uso de productos químicos, mayor biodiversidad y prácticas más sostenibles y resilientes frente a plagas y cambios climáticos. EFE





