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Las Juntas Generales de Bizkaia han recuperado este sábado con una subida al monte Gorbea el Día de los Montes Bocineros, después de dos años sin poder celebrar esta jornada por culpa de la pandemia de covid-19.

Pese al mal tiempo, el sonido de los cuernos ha vuelto a sonar en el Gorbea, techo de Bizkaia (compartido con Álava), donde han subido decenas de personas para participar en la decimoséptima edición del Día de los Montes Bocineros, una jornada que las Juntas Generales de Bizkaia han convertido ya en una marcha clásica para los amantes de la montaña y de las tradiciones vascas, según ha informado la Cámara foral.

La marcha, organizada por las Juntas Generales en colaboración con el club de montaña Ganzabal de Lemoa, ha partido desde el paraje de Pagomakurre (870 metros de altitud) y ha ascendido hasta la Cruz del Gorbea (1.481 metros), tras lo cual los participantes han descendido hasta el refugio de Arraba para celebrar el acto central de la jornada ante la lluvia y niebla reinantes.

Las Juntas Generales de Bizkaia organizan esta jornada desde el año 2004, coincidiendo con el 25 aniversario del restablecimiento de esta institución en la época moderna.

Desde ese año, junteros y otros vizcaínos han podido oír, desde alguna de las cinco cimas bocineras (Gorbea, Kolitza, Sollube, Oiz y Ganekogorta) el sonido del cuerno emulando la llamada primitiva para las reuniones de las Juntas Generales en Gernika.

En el acto de hoy, el representante del club Ganzabal de Lemoa ha hecho entrega del cuerno oficial al representante del club organizador de la subida del próximo año, al monte Kolitza, que será el Balmaseda Mendi Taldea. Ha sido testigo la presidenta de las Juntas de Bizkaia, Ana Otadui Biteri, quien ha estado acompañada de otros junteros.

Para arrojar luz sobre la tradición de tañer las bocinas en los montes para convocar las reuniones de Gernika, las Juntas y el Museo de Las Encartaciones realizaron un trabajo de investigación en el año 2020 en el que se concluyó que la convocatoria sonora para acudir a la villa foral por medio de bocinas o cuernos en cinco cumbres emblemáticas de Bizkaia fue una reinterpretación histórica que hizo el cronista Antonio de Trueba en el siglo XIX de un acto que, en verdad, se hacía antiguamente en la Casa de Juntas de Gernika antes de cada reunión. EFE



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