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La esperanza de vida de los vascos disminuyó en 2020 en 0,6 años y la de las vascas en 0,5 años como consecuencia de la pandemia de la covid y se situó en 80,7 y 86,3 años, respectivamente.

Esta edad es una décima menos que la esperanza de vida en 2019 en el caso de los hombres y de 3 décimas en el de las mujeres. Si no se hubiera dado el incremento de la mortalidad como consecuencia de la pandemia la esperanza de vida habría llegado a los 81,3 años en los hombres y a los 86,8 en las mujeres.

Esta disminución de la esperanza de vida entre 2019 y 2020 está lejos de la que se registró en el conjunto de España, ya que en los hombres descendió en 1,3 años y en las mujeres en 1,2 años, una de las más elevadas entre los países de la Unión Europea.

Además de la esperanza de vida, la pandemia también ha repercutido negativamente en la caída en los matrimonios. El porcentaje de primeros matrimonios según las tasas de nupcialidad de 2020 alcanzó al 34,8 % entre los hombres y al 38,9 % de las mujeres.

Estos índices son muy inferiores a los de 2019, que a su vez fueron los más bajos desde 1977, debido a los confinamientos a causa de la covid. En concreto, entre los hombres el descenso ha sido casi 12 puntos (11,9) y en las mujeres de 11,6.

El Instituto Vasco de Estadistica-Eustat supone que, como los niveles de nupcialidad en 2020 han sido extraordinarios, lo previsible es que los matrimonios aplazados en este año se recuperarán en los años siguientes.

Entre los indicadores para el análisis de los fenómenos demográficos 2020 del Eustat se constata que la diferencia entre las esperanzas de vida de ambos sexos se ha reducido a 5,6 años desde la máxima de 8,7 que se dio hace 25.

Los tumores constituyen la principal amenaza a los años de esperanza de vida y si se consiguiera su eliminación completa, los hombres prolongarían su vida 4,1 años y las mujeres 2,8 años.

Si se hace una comparación con la esperanza de vida libre de covid (81,3 años en hombres y 86,8 en mujeres), el aumento en los hombres sería de 4,3 años y para las mujeres sería menor, de 2,3 años.

Además de estos datos, el estudio constata que la fecundidad en Euskadi se halla en límites «excepcionalmente bajos», ya que en 2020 el promedio se situó en 1,2 nacimientos por mujer, por debajo de los 1,53 que se dan en la Unión Europea (último dato de 2019) y muy lejos de los 2,7 nacimientos de media habidos en 1976 y de los 2,1 necesarios para el remplazo generacional.

El índice más bajo se observa en Bizkaia, con 1,15 nacimientos por mujer, mientras que Álava llega a 1,29 y Gipuzkoa a 1,26.

Según las previsiones, se estima que una mujer llegará a tener 0,61 primeros nacimientos, lo que supone que un tercio de las mujeres no tendría ningún descendiente, 0,44 segundos nacimientos y 0,15 nacimientos de orden tercero o posterior.

Es decir, en este último caso, menos de dos de cada diez mujeres alumbrarán un tercero o posterior nacimiento lo que supone un descenso del 81 % con respecto a 1976.

Otra de las características de la fecundidad de las mujeres vascas es la elevada edad media a la maternidad, que se sitúa en 33 años, más de 2 años por encima de la Unión Europea (2019) y 4,4 años más que en 1976.

Álava presenta una edad media algo más baja que los otros dos territorios (32,4 años), mientras que Bizkaia llega a los 33,1 años y Gipuzkoa se sitúa en 33 años. EFE


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