Por Julián Negro (EFE).- Un total de 76.666 vascos han formalizado su Documento de Voluntades Anticipadas mediante el cual dejan por escrito cómo quieren que sea el final de sus vidas.
Euskadi sigue siendo una de las comunidades en las que más personas redactan este documento que queda archivado en un registro oficial para que, en el caso de que sea necesario, los profesionales sanitarios puedan consultarlo.
Según los datos provisionales facilitados a EFE por el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, a 31 de diciembre de 2025 en este registro había 76.666 documentos después de que a lo largo de todo el año se inscribieran 14.862 personas.
La cifra de inscripciones anuales ha ido en aumento desde 2004, primer año en el que se pudieron inscribir los denominados testamentos vitales, cuando lo hicieron tan solo 71 personas. Hasta ahora 2024 fue el año con mayor número de inscripciones, con 11.782.
Euskadi con la segunda tasa mayor
Euskadi cuenta con una tasa de 34,6 personas que han dejado por escrito su documento de voluntades anticipadas por cada 1.000 habitantes. Hasta enero del año pasado el País Vasco era la comunidad con una tasa más alta, 27,7, solo por detrás de la Comunidad Foral de Navarra, con 32,5.
También hasta principios del año pasado, no hay datos actualizados del Registro Nacional de Instrucciones Previas del Ministerio de Sanidad, Euskadi era la tercera comunidad con mayor número absoluto de inscripciones, con casi 62.000, solo por detrás de Cataluña, con casi 158.000, y la Comunidad de Madrid, con cerca de 65.000.
Este dato es relevante, ya que Euskadi es la octava comunidad autónoma con mayor población pero se sitúa como la tercera en la que más documentos de voluntades anticipadas se presentan.
Son mayoritariamente mujeres las que dejan por escrito cómo quieren que sea el final de sus vidas, un 63 % en 2024, y tres cuartas partes de los que se inscriben tienen entre 45 y 75 años.
Decidir cuando se tiene capacidad
El objetivo del documento de voluntades anticipadas es asegurar que cuando una persona enferma haya perdido la capacidad de participar en la toma de decisiones, por la pérdida de conciencia o demencia avanzada, por ejemplo, la atención sanitaria que reciba sea acorde a las preferencias que expresó previamente.
Además persigue la mejora de la toma de decisiones sanitarias y aliviar las cargas para sus seres queridos en esos momentos difíciles.
En el documento los ciudadanos pueden pedir que no se les prolongue la vida en caso de enfermedad avanzada irreversible e incurable, con pronóstico de vida limitado, de daño cerebral severo e irreversible o de demencia grave.
Se designa a unos representantes legales para que sean los encargados de tramitar la solicitud de la prestación de ayuda para morir, como establece la ley de 2021 de eutanasia para casos de padecimiento grave, crónico e imposibilitante.
También se pude recoger la elección del lugar en el que la persona quiere ser atendida en los últimos días de su vida, si quiere donar sus órganos o si desea asistencia espiritual, entre otras cuestiones.
Tres vías de validación
Se da validez al documento ante tres testigos, sin parentesco hasta segundo grado, ante notario o ante las personas encargadas del registro. También se ha abierto la posibilidad de que el personal médico y de enfermería de Osakidetza que voluntariamente lo solicite pueda habilitarse como persona encargada del registro.
Según los datos recogidos por EFE a lo largo de 2025 se han habilitado 445 profesionales sanitarios, con lo que el total acumulado desde mediados de febrero de 2024, cuando entró en vigor el decreto que posibilitaba esta opción, es de 890.
Pese al aumento de los profesionales habilitados para la tramitación y dada la demanda existente, actualmente hay un retraso de cerca de año y medio para poder presentar directamente el documento ante los responsables del registro de voluntades anticipadas de Osakidetza.
El Parlamento Vasco aprobó en 2022 la ley de voluntades anticipadas en el ámbito de la sanidad en la que se creaba el registro en el que se recogen estos documentos, que pueden ser revocados o modificados en el tiempo. EFE








