famosos en el festival televisión vitoria

La evolución de la crisis del coronavirus COVID-1 es una incógnita con la que trabajan todos los sectores, también los organizadores de los principales festivales vascos de verano, que de momento mantienen las fechas anunciadas, aunque saben que hay muchas cosas que se pueden alterar.

Azkena Rock, Jazz Vitoria, FesTVal, BBK Live, Jazzaldia, Quincena Musical de San Sebastián y Zinemaldia son algunos de estos importantes eventos, cuyos responsables son conscientes también de que la pandemia dejará una importante resaca, como dice el director del certamen cinematográfico donostiarra.

En el Azkena Rock de Vitoria, al que tienen previsto acudir el 19 y 20 de junio los líderes de las legendarias bandas Creedence Clearwater Revival, John Fogerty, y de The Beach Boys, Brian Wilson, entre otros.

Desde Last Tour, su promotora, aseguran a EFE que este festival «sigue adelante», al igual que el BBK Live, que se celebra del 9 al 11 de julio, y el Donostia Festibala, programado para septiembre. Eso sí, las fuentes de Last Tour han precisado que todo dependerá de la evolución de la pandemia, aunque asegurado que no han recibido ninguna comunicación de cancelación de los artistas.

Tampoco hablan de cancelación o de suspensión en el Festival de Televisión de Vitoria (FesTVal), que está previsto que se celebre entre el 31 de agosto y el 6 de septiembre. Su director, Joseba Fiestras, ha dicho que se mantiene aunque existe «incertidumbre».

El acto de presentación de este festival, al que habitualmente convocan en Madrid en junio, podría estar «más en duda», según Fiestras, que también ha reconocido que tendrán que amoldar la programación porque las cadenas de televisión han alterado sus ritmos y se han parado los rodajes de las series que suelen presentar en este festival.

El director del Festival de Jazz de Vitoria, Alberto Ibarrondo, sigue también «trabajando normal, en la medida de lo posible», en la programación de la 44 edición de este evento que se celebra en julio.

Sin embargo, la dirección de este festival también es consciente de que el panorama cambia constantemente, por lo que habrá que ver lo que sucede en un futuro inmediato.

José Luis Rebordinos ha explicado, en declaraciones a EFE, que los trabajadores del Zinemaldia están haciendo lo que habitualmente corresponde al mes de marzo, tras haber acudido con «normalidad» a la Berlinale, donde ya cerraron algunas películas para la 68 edición, que está previsto que comience el 18 de septiembre.

Las medidas para hacer frente a la pandemia han dejado en «stand by» los viajes de los responsables del festival a París y Londres para ver parte de la producción del año y probablemente suspendan el fijado para Estados Unidos a principios de julio.

Pero lo que va a «trastocar todo», según Rebordinos, es Cannes, que, de mayo, ha quedado aplazado a junio o julio. Del festival francés salen cada año «decenas» de filmes para San Sebastián.

«Eso sí que nos va a cambiar los planes y es difícil saber hacia dónde», ha manifestado el responsable del Zinemaldia que, de darse el caso, es partidario cancelar la edición de 2020 porque ve muy complicado retrasarla.

«Lo primero es conseguir controlar la pandemia y luego adaptaremos el festival a lo que toque. Y si no se puede hacer es porque la gente sigue muriendo. Estoy muy preocupado por el festival, pero como ciudadano no es lo que más me preocupa ahora», ha recalcado.

Más cerca en fechas se sitúa el Heineken Jazzaldia, que debería celebrar su 55 edición del 22 al 26 de julio y que tiene su programación cerrada desde diciembre. Para su director, Miguel Martín, la «pregunta fundamental» es si los festivales van a poder mantenerse en su «forma actual» o los de 2020 tendrán que adecuarse a la coyuntura del momento.

«¿Vamos a poder juntar a miles y miles de personas en la playa? ¿Estará el sistema sanitario estabilizado para ello?», se pregunta asimismo Martín, que no descarta el aplazamiento.

«Podríamos hacer otro tipo de festival, totalmente diferente. Podría ser en noviembre por decir que la edición 55 se ha celebrado. Es una posibilidad», dice a EFE el responsable del Jazzaldia.

Comenta que en diciembre los músicos americanos «estaban encantados» de viajar a Europa, pero ahora «los artistas no cierran y tampoco algunos festivales porque no lo tienen claro». «Hay un parón extraordinario», apostilla.

Esta situación no se está dando en el mundo de la clásica. El director de la Quincena Musical de San Sebastián, Patrick Alfaya, explica a EFE que, de momento, las preocupaciones de los músicos están relacionadas con la logística -billetes de avión y hoteles- y no con los conciertos comprometidos.

Si Martín prefiere mirar al futuro de una forma «empírica», Alfaya lo hace con «optimismo», pues cree que la 81 edición de la Quincena, que comienza el 1 de agosto, se podrá llevar a cabo según lo esperado.

Admite, no obstante, que barajan otras opciones, como la posibilidad de iniciarla dos semanas después o de prescindir de la inversión «más fuerte», la de la ópera, en este caso del montaje de «Rigoletto», de Verdi, que estaba previsto anunciarse este lunes durante la presentación del cartel de esta edición.

La Quincena tiene sus arcas saneadas y cuenta con «una pequeña reserva» para soportar el impacto económico que pudieran originar las cancelaciones, aunque Alfaya advierte también del coste que tendría en un sector en el que solo un pequeño porcentaje «gana pastizales». «La gran mayoría son machacas», afirma.

Piensa, al igual que lo hace Rebordinos, en la «reacción» del público, que puede tener los bolsillos mermados por la crisis económica que da por hecho que se avecina, y dudas para escuchar música en un recinto cerrado como el auditorio del Kursaal, con capacidad para 1.700 personas. EFE


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