El Jurado del Concurso de Proyectos convocado por el Ayuntamiento de Bilbao con el objetivo de convertir el Cementerio de Begoña en un nuevo espacio verde, de estancia y paseo, y coherente con la memoria de su pasado ha considerado que la propuesta titulada ‘El jardín de las memorias’ es la más idónea para abordar la intervención integral, arquitectónica e histórica que buscaba el Consistorio.
En total, se han recibido y valorado trece propuestas de diferentes equipos compuestos por, como mínimo, un/a arquitecto/a, un/a historiador/a y un/a paisajista –requisito imprescindible, dada la complejidad y naturaleza multidisciplinar del proyecto–. Trece proyectos ideados expresamente para una parcela singular, de unos 6.150 metros cuadrados, bordeada por diferente tipología de muros y cierres en todos sus laterales.
En todos ellos, el jurado compuesto por cinco personas (Asier Abaunza, concejal del Área de Planificación Urbana, Proyectos Estratégicos y Espacio Público; Javier Martínez Callejo, arquitecto y director de Planificación Urbana; su antecesor en el cargo, el arquitecto urbanista Mikel Ocio; Anartz Ormaza, arquitecto de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y la persona que ha dirigido el trabajo de campo en el proyecto ‘Begoñako Argia’; y Arantzazu Luzarraga en representación del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro), ha tenido en cuenta diferentes aspectos:
- Solución arquitectónica e integración urbana en el entorno.
- Atención a los valores naturales, culturales e históricos del lugar, así como a los criterios de sostenibilidad y eficiencia energética.
- Adecuación e integración de usos y actividades.
- Otras cuestiones generales, como la gestión inteligente del espacio, así como la viabilidad y sostenibilidad económicas.
En base a este criterio, las propuestas seleccionadas por el jurado para ser 1ª, 2ª y 3ª clasificadas han resultado:
Ganador, ‘Jardín de las memorias’, de la UTE formada por:
- Ramón Cuesta González de la Aleja, de IWA Studio.
- Juan Escudero Pablos, de IWA Studio.
- Estibaliz Álvarez Trejo
- Peter Veenstra, en representación de Lola Landscape Architects
2º clasificado (premiado) ‘Argiaren bidea’, de la UTE compuesta por:
- Jokin Santiago Elorriaga, en representación de Leku Studio SLP.
- Javier Zaldivar Cabezas
3er clasificado (premiado) ‘Alanbike’, presentado por Porras-Guadiana Arquitectos.
El equipo ganador recibirá 20.000 euros (IVA excluido) y el Consistorio podría adjudicarle la redacción del proyecto de ejecución y dirección de las futuras obras.
Además, ‘Argiaren bidea’ y ‘Alanbike’recibirán 6.000 euros (IVA excluido), cada una.
Todas las propuestas está previsto que se exhiban en una exposición itinerante que arrancará en otoño en el Distrito 4.
‘EL JARDÍN DE LAS MEMORIAS’
La propuesta ganadora apuesta por una división del espacio del futuro parque en dos zonas: un jardín central y una galería botánica o anillo perimetral, cubierta en gran parte por árboles que la aíslen del ruido. Una configuración que honra y recuerda a la que disponía el cementerio previo a la exhumación, ya que estaba provisto de un frondoso perímetro verde que separaba el cementerio del barrio.
El jardín central tendría una superficie de 2.200 metros cuadrados aproximadamente –comparable en tamaño y dimensiones a la Plaza Nueva– y se concibe como una pradera ecológica atravesada por caminos o circuitos de césped. Caminos a lo largo de los cuales se ubicarían o reubicarían los panteones y los objetos más relevantes extraídos del antiguo cementerio.
La galería botánica, por su parte, contaría con una superficie total de 3.700 metros cuadrados y contendría un jardín memorial de 660 metros cuadrados, además de un pequeño establecimiento de hostelería.
‘El jardin de las memorias’ tendría tres accesos para conectarlo con su entorno. La vieja entrada o entrada del memorial, ubicada en la calle Virgen de Begoña, y dos nuevas entradas que se relacionan con dos edificios existentes:
- La entrada de San Pablo, o la de la Capilla, que se situaría en la calle Bilintx.
- La entrada de San Juan, o de la morgue, en la calle Elizalde.
El parque, que se cerraría en horario nocturno, se plantea como un lugar en el que sentarse, descansar…, en el que poder empaparse de la historia del antiguo cementerio y en el que se pueden acoger eventos, visitas guiadas y celebraciones especiales.
ANTECEDENTES
Esta convocatoria, lanzada el pasado mes de diciembre, llegaba tras la culminación del proyecto ‘Begoñako Argia’ llevado a cabo por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, fruto del cual se han realizado aproximadamente 4.700 exhumaciones –casi cinco veces más de lo previsto inicialmente–, y que ha dado lugar, entre otros hallazgos, al descubrimiento de la mayor fosa común de la Guerra Civil desenterrada en Euskadi hasta la fecha y de una fosa común de época carlista.
Es por ello que memoria e historia debían de ser dos cuestiones fundamentales a tener en cuenta en el diseño del futuro parque que se proyecta sobre el antiguo cementerio.
En el año 1814 el cementerio de Begoña ya estaba en funcionamiento, como queda acreditado en el acuerdo que adopta el Ayuntamiento de Bilbao para trasladar cadáveres desde el cementerio de San Francisco a dicha ubicación.
Fue construido siguiendo los modelos arquitectónicos del siglo XIX: planta rectangular claustral, cerramiento de su perímetro en piedra para evitar profanaciones, entrada monumental, capilla y otras dependencias auxiliares como depósito de cadáveres, sala de autopsias o vivienda del capellán.
La ampliación del camposanto en varias ocasiones modificó su original planta rectangular, añadiendo los terrenos cercanos a la actual calle Bilintx, en donde se construyó una nueva capilla de mayores dimensiones, más acorde con las características y el volumen de enterramientos que necesitaba acoger el cementerio. En la actualidad, únicamente se conservan restos de la capilla (que se destruyó en un incendio) así como del depósito de cadáveres, la sala de autopsias y el despacho del capellán.
El desarrollo urbanístico de la Villa en los años 60 propició la construcción de numerosos equipamientos y edificios residenciales en las inmediaciones del cementerio. A escasos metros del camposanto se encuentran localizados diversos bloques de viviendas, una residencia de ancianos y varios centros de salud. En el año 2016, el Ayuntamiento optó por su clausura, una vez transcurridos diez años desde la última inhumación.
Más recientemente, desde octubre de 2021 hasta agosto de 2022, la Sociedad de Ciencias Aranzadi ha desarrollado en este espacio el trabajo de campo del mencionado proyecto Begoñako Argia, que ha sido subvencionado por el Ayuntamiento de Bilbao.












