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(EFE).- Osakidetza ha comenzado a hacer test rápidos de COVID-19 a los funcionarios y presos de las cárceles vascas de Martutene, Basauri y Álava, en las que en este momento no hay ningún caso positivo.

El delegado del Gobierno en Euskadi, Denis Itxaso, ha visitado el centro penitenciario de Álava acompañado de su director, Benito Aguirre, y ha repasado las medidas impulsadas por Instituciones Penitenciarias para garantizar la salud del personal y de los reclusos desde el inicio de la pandemia.

Ayer lunes Osakidetza ha empezado a hacer test rápidos a los trabajadores de Martutene y Álava, mientras en Basauri se llevarán a cabo a lo largo de la semana. En el caso de los reclusos, el pasado jueves se realizaron los test la cárcel guipuzcoana, en Álava se harán hoy y en Bizkaia entre hoy y mañana.

En cuanto a las medidas preventivas adoptadas durante la pandemia, Itxaso ha recordado que desde el principio se cerraron las prisiones al exterior para proteger a los trabajadores y a los presos, un colectivo de alto riesgo, que ha sufrido restricciones añadidas en su movilidad y comunicaciones, y que ha visto cancelados sus permisos y salidas, pese a lo cual ha dado «un notable ejemplo con su comportamiento».

Para paliar esas nuevas limitaciones se ampliaron las llamadas telefónicas y se decidió que fueran gratis para quienes no tuvieran recursos. Además, en Euskadi se compraron seis móviles para que los presos hicieran videollamadas a sus familias o letrados. Hasta ahora ha habido 1.518 comunicaciones de este tipo de 10 minutos de duración sin coste económico.

El delegado ha destacado además que la compra «inmediata» de equipos de protección como mascarillas, guantes y batas, ha permitido «una razonable y adecuada protección de trabajadores e internos»; así como las labores de desinfección que ha llevado a cabo el Ejército de Tierra en las tres cárceles vascas. EFE

nu/ep


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