La Diputación Foral de Álava acaba de informar que ha resuelto «la convocatoria de concurso para la provisión de puestos de trabajo de inspector/a de tributos vacantes efectuada por Orden Foral, 167/2024, de 10 de mayo«. Ha tardado casi dos años.
Eran 5 puestos. Ya están elegidos los candidatos, según informa hoy el Boletín Oficial de Álava.
CONCLUSION: Un retraso que erosiona credibilidad
Cuando un proceso selectivo para cinco puestos clave se prolonga tanto, el mensaje que recibe la ciudadanía es doble:
- Que la agilidad administrativa no está a la altura de lo que exige un servicio público moderno.
- Que la lucha contra el fraude fiscal, que depende directamente de estos perfiles, no parece tener la prioridad que debería.
Impacto real en la gestión tributaria
La inspección de tributos no es un área cualquiera. Su trabajo:
- Garantiza que todos contribuyan en igualdad.
- Aporta ingresos esenciales para financiar servicios públicos.
- Previene prácticas irregulares que, si no se detectan a tiempo, generan pérdidas millonarias.
Tener puestos vacantes durante tanto tiempo implica menos controles, menos capacidad de respuesta y, en definitiva, menos eficacia.
Un síntoma de un problema mayor
Este tipo de retrasos suele revelar:
- Procesos internos excesivamente burocratizados.
- Falta de planificación en recursos humanos.
- Escasa sensibilidad hacia la importancia estratégica de ciertos departamentos.
En un contexto donde se pide a la ciudadanía puntualidad y rigor en sus obligaciones fiscales, la Administración debería ser la primera en dar ejemplo de eficiencia.





