Si se analizan las estadísticas del sector hospitalario vasco que publica tanto el Eustat como Osakidetza, en el capítulo de la actividad económica el ninguneo de Álava  con respecto a los otros dos territorios que componen la CAV es más que sonrojante.

Estas cifras debieran animar a los políticos locales cuanto menos, a pedir explicaciones al Gobierno vasco. Y, en segundo lugar, a tomar cartas en el asunto para corregir tamaña desigualdad.

Como muestra, un botón. En 2012, último ejercicio del que se tienen registros, se invirtieron 55,5 millones de euros en el sector hospitalario vasco de los que tan ¡sólo¡ tres tuvieron como destino Álava. La mayor ‘mordida’ del presupuesto se la llevó, ¡cómo no! Bizkaia, que se hizo con 35,8 millones de euros, seguida de Gipuzkoa, que percibió 16,7.

En porcentajes aún resulta más irrisorio el poder de atracción de inversiones de nuestro territorio. Se hizo con  poco más del 5% de la ‘tarta’, frente al más del 64% del ‘pastel’ que se ‘engulló’ Bizkaia y el 30% de Gipuzkoa.

Por lo que se refiere a las subvenciones, el panorama es todavía más desolador. En el año objeto del estudio se contabilizaron bajo este concepto 17,4 millones de euros, de los que únicamente 522.000, poco más de medio millón, fueron a parar a instituciones hospitalarias alavesa. Esto es, el 35 del total.

Bizkaia y Gipuzkoa, en cambio, consiguieron hacerse con casi 4 millones de euros en el caso de la primera; y doce, en el de la segunda. En esta ocasión, fueron los guipuzcoanos los más beneficiados.


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