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Tras aquellas semanas de confinamiento y con las consiguientes restricciones horarias que están aún vigentes, muchos adolescentes y jóvenes han sustituido su vida social por más horas frente al teléfono móvil, ordenador e incluso al alcohol, tabaco y algunas drogas, según informa el Obispado en una nota.

Así, desde la Diócesis de Vitoria se ha detectado un aumento en estas adicciones nocivas para ellos y, con el objetivo de poder paliar esta situación, la delegación diocesana de Familias, el colegio Nclic y la Asociación Juvenil Indar han organizado un curso destinado a alumnos de 5º y 6º de Primaria y de 1º, 2º, y 3º de la ESO con el fin de prevenir adicciones y formarles para ser capaces de afrontar estos retos.

El precio será de 50 euros por alumno –con posibilidad de beca en caso de necesitarlo– para las cuatro sesiones que conforman el curso, incluyendo textos y material adicional.

«ALARMANTE»

La primera de ellas será el sábado 24 de abril a cargo de la psicóloga Montserrat Tur, quien tratará sobre la adicción a la pornografía en adolescentes y jóvenes ante un alarmante aumento en estos últimos meses.

El miércoles 5 de mayo, el doctor Carlos del Pozo, quien cuenta además con una larga experiencia en dirigir equipos de sanitarios en ambulancias en fiestas populares y eventos, disertará sobre las consecuencias de la ingesta de alcohol, tabaco y otras drogas en edades tempranas y dará claves para evitar el inicio en estas adicciones.

El siguiente miércoles, 12 de mayo, el profesor de educación primaria, licenciado en Publicidad y miembro de la Asociación de Telespectadores y Consumidores de Medios Audiovisuales de Euskadi, Miguel Trigo, analizará el excesivo tiempo que los más pequeños pasan en las redes sociales y los peligros que existen además de las estrategias que usan empresas del sector para engancharlos en ese mundo virtual.

La última sesión será el sábado 15 de mayo en el Aula San Pablo, donde el psicólogo y profesor universitario Fernando Sarráis, autor ademas de libros como ’30 consejos para una vida feliz’ o ‘Temperamento, carácter y personalidad’, hablará sobre los trastornos y comportamientos adictivos en la adolescencia, abriendo esta charla, además de a los escolares inscritos, a sus padres y madres con el objetivo de trabajar en familia los desafíos que entrañan las muchas y diferentes adicciones en estas edades.


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6 Comentarios

  1. Sin duda, en los tiempos que vivimos, es la forma mas segura de desfogarse, ya que cualquier intento de ligar, puede ser considerado acoso, cualquier tipo de relación intima consentida, se puede volver en denuncia y la ruina para el resto de tu vida, así que yo lo entiendo y me parece lógico.

    • Quizas el problema sea que ven demasiado porno y se piensen que la mujer es un trozo de carne con que hacer lo que les plazca tal y como se trata a la mujer en el cine pornografico.

      • Para ir decir lo que has dicho, eres bastante machista. Sólo dos apuntes. Tú has dado por hecho que las chicas no ven porno, cuando no pone nada de eso en el artículo. Dos, en la industria del porno, las mujeres ganan bastante más dinero que los hombres por película rodada.

      • Según lo veo yo, las películas pornográficas son el mayor exponente de relaciones reguladas, con contrato, testigos y documentos gráficos.
        Si se considerasen un trozo de carne se dedicarían a otra cosa. Además creo que las actrices cobran más que los actores.
        Igual mejor preguntarle a ellas, como se sienten sin necesidad de príncipes azules.

  2. – Se hipersexualiza a la chavaleria a extremos grotescos
    – Se penalizan las relaciones humanas, creando miedos en torno a cierta ideologia politica.
    – Añadamos el tema del virus y la basura de gestion cuya unica idea ha sido destruir las relaciones sociales. Imaginad lo que esto supone a estas edades.

    Y ahora nos sorprendemos que vean porno.
    Joder cuanto txoriburu

  3. el problema viene de lejos en esta ciudad, hace 20 años los universitarios ya consumían sexo, de ahí que algunos fuesen tan groseros, por eso se ligaba poco o mal, había hombres que daban miedo ya solo con abrir la boca por las soeces y la poca falta de tacto, sobre todo en las fiestas, con blusas, en gran número asilvestrados. Era de vergüenza.

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