Seguimos con la burra a brincos. No olvidamos la merecida expulsión al jugador del Atlético de Madrid que condicionó el encuentro de este sábado y que terminó con derrota.
El acta arbitral es muy clara. Dice textualmente: «En el minuto 45 el jugador (11) Lookman Ademola Olajide fue amonestado por el siguiente motivo:
Por derribar a un contrario de forma temeraria en la disputa de un balón».
Y temeraria es lo contrario a prudente, sensata, cauta…
OPINION: Si fue temeraria, ¿por qué no fue roja?
Tras la derrota ante el Atlético de Madrid, una jugada sigue dejando más preguntas que respuestas. No hablamos de una acción gris ni de una interpretación imposible. Hablamos de lo que recoge el propio acta arbitral.
Si la acción fue considerada temeraria, hasta el punto de quedar reflejada expresamente en el acta, ¿dónde estuvo el límite para no mostrar la tarjeta roja? Porque, visto el resultado del lance y las consecuencias para el encuentro, cuesta entender que una acción reconocida como peligrosa acabara quedándose únicamente en amarilla.
Los aficionados del Alavés no piden favores. Piden coherencia. La misma que se exige a jugadores y entrenadores cada fin de semana. Cuando las explicaciones no llegan y las decisiones generan más dudas que certezas, la sensación de agravio crece inevitablemente.
El fútbol acepta el error humano. Lo que le cuesta aceptar es la falta de lógica aparente. Porque si una entrada es temeraria, si condiciona un partido y si deja a todo un estadio preguntándose qué más tenía que ocurrir para ver una expulsión, quizá el problema no sea la discusión posterior. Quizá el problema esté en la decisión inicial.










