El PNV ha movido ficha en Vitoria-Gasteiz: ha elegido a un hombre como candidato a la alcaldía. PNV Vitoria elige candidato pro Bizkaia: ‘Banquero’ cercano a Urtaran
Hasta aquí, todo normal. Pero ahora llega el capítulo divertido del guion: la famosa instrucción interna del PNV de Euskadi, esa que lleva cinco años circulando y que dice que hay que apostar por una mujer cuando toca elegir.
Antes de las elecciones pasadas, el Euskadi Buru Batzar dijo que había que poner una mujer al frente de las listas a Diputación. Bizkaia y Gipuzkoa cumplieron. Pero Álava no. Así que se uso la igualdad con la lista municipal colocando a una mujer, Beatriz Artolazabal.
Y claro… si en Vitoria ya han puesto a un hombre, ¿qué pasa ahora en la Diputación Foral de Álava?
La paradoja jeltzale: la norma dice una cosa, el talento dice otra
Porque, seamos sinceros: el mejor candidato para la Diputación sería Ramiro González. Experiencia, reconocimiento, estructura, agenda… lo tiene todo. Pero si el PNV decide cumplir su propia instrucción, entonces Ramiro se quedaría fuera del tablero. Y ahí aparece los nombres que muchos ya tienen subrayados: Saray Zárate o Amaia Barredo.
La frase sería algo así como:
“Saray, amaia… calienta… que sales.”
Si cumplen la norma: mujer en Diputación
Escenario A: el PNV aplica la instrucción. Resultado: Una mujer se convierte en la candidata natural. Lectura política: coherencia interna, mensaje feminista, continuidad del criterio.
Si no la cumplen: doblete masculino
Escenario B: el PNV decide que esta vez la norma es… flexible. Resultado: dos hombres como cabezas de cartel:
- Hombre en Vitoria.
- Hombre en Diputación.
Y aquí es donde la política se vuelve entretenida. Porque un doblete masculino en Álava, después de años de discurso de paridad, sería un giro de guion digno de serie de sobremesa.
La emoción está servida
Lo que está claro es que el PNV ha abierto una puerta que ahora tiene dos caminos:
- Seguir la instrucción y apostar por una mujer en Diputación.
- Romper la instrucción y apostar por el candidato más fuerte, aunque sea hombre.
En ambos casos, el debate está servido y la emoción también. Álava entra en semanas donde cada gesto, cada silencio y cada filtración tendrá lectura política. Y mientras tanto, en los mentideros, la frase más repetida es esta:
“A ver qué hace el PNV… que esto se pone divertido.”








