Nuevo fenómeno urbano en Vitoria-Gasteiz: las ramas han decidido declararle la guerra a la luz. En zonas como Las Conchas, los árboles han crecido tanto que se han zampado literalmente las farolas, dejando tramos enteros con mayor oscuridad.
Los vecinos lo describen con ironía: “Aquí la naturaleza ha ganado la batalla… y la farola ha perdido la cabeza”. El resultado: calles donde la iluminación pública brilla por su ausencia (literalmente).
“Farolas tragadas”
- Las copas de los árboles cubren las luminarias.
- En algunos puntos, ni la luz escapa entre las hojas.
- El paseo nocturno se convierte en una ruta de penumbra y misterio.
¿Solución? Una poda urgente
Los residentes piden al Ayuntamiento que recupere la luz perdida con una buena sesión de tijera. “Solo hace falta podar un poco —dicen—, no queremos que las farolas acaben fotosintetizando”.
Servicio ciudadano con humor
Si ves una farola devorada por ramas, no te asustes: no es arte urbano, es falta de poda. Y si pasas por Las Conchas, lleva linterna o confía en la luna.








