El Museo de Ciencias Naturales de Álava acoge desde este mes y hasta el 28 de febrero la exposición “Siete árboles clave. Árboles y bosques del País Vasco”, una muestra que propone acercarse a las siete especies fundamentales para comprender la diversidad de sus paisajes.
El haya, el roble común, el marojo, el quejigo, la encina, el pino albar y el aliso son los siete árboles que articulan la exposición.
Cada una de estas especies forma bosques característicos, de manera que su distribución permite entender la diversidad de ambientes naturales en el País Vasco y, especialmente, en Álava.
El haya es el “árbol de la niebla”, asociado a ambientes frescos y húmedos. Sus bosques, los hayedos, presentan una densa sombra que favorece la presencia de numerosas especies que florecen durante los primeros meses de la primavera.
El roble común es el “árbol mítico”. Prefiere suelos profundos, húmedos y compactos y está asociado a climas de tipo atlántico, lluvioso y de temperaturas moderadas.
Los robledales fueron históricamente mucho más extensos, pero la transformación del territorio para obtener tierras de cultivo y pastos y el aprovechamiento de su madera redujeron considerablemente su presencia. Los robledales que permanecen actualmente como pequeñas “islas” que constituyen enclaves de gran valor.
Junto a él aparecen otros dos robles caducifolios: el marojo y el quejigo. El marojo, conocido también como “roble peludo” por sus hojas recortadas y cubiertas de pelos, forma marojales sobre terrenos arenosos y tiene en los arenales de Izki uno de sus principales exponentes.
El quejigo, por su parte, es representativo de la zona de transición subcantábrica y tiene en Álava su principal área dentro del País Vasco.
La encina representa la adaptación a condiciones de mayor sequedad. Es un árbol perennifolio, resistente y longevo, que forma encinares y carrascales y está presente en las zonas centrales y meridionales del territorio.
El pino albar es la conífera espontánea más frecuente del País Vasco. Se caracteriza por su gran capacidad de adaptación y en Álava encuentra condiciones especialmente favorables en las zonas de clima más continental y luminoso, sobre todo en el occidente del territorio.
Por último, el aliso es el árbol “con los pies en el agua”. Asociado a cursos fluviales y terrenos encharcados, forma alisedas y participa junto a chopos, fresnos, sauces y otras especies en los bosques de ribera.
En la presentación de la muestra, la diputada foral de Cultura y Deporte, Ana del Val, ha destacado que los árboles y los bosques «forman parte de nuestro paisaje, pero también de nuestra historia. Han marcado cómo hemos utilizado el territorio, de qué hemos vivido y cómo nos hemos relacionado con el entorno. Conocerlos mejor es también una manera de entender mejor Álava”. EFE










