Antonio Blanco y Pablo Ibáñez cerraron el partido con una de esas miraditas que dicen más que cualquier estadística.
Se nota que se entienden, que hablan el mismo idioma futbolístico y que disfrutan juntos ahí dentro.
Esa complicidad que empieza en el césped y se confirma al final, cuando se cruzan la mirada como quien dice:
“Qué bien nos ha salido, eh”.
Mendizorroza ya lo ha visto: estos dos van en la misma frecuencia.








