Iñigo Pérez, entrenador del Rayo Vallecano, declaró este sábado que el Alavés, su próximo rival, es un equipo «difícil de batir y esta muy bien organizado», y apuntó que una de las claves será «no encajar y, sobre todo, tratar de adelantarse en el marcador».
El Rayo Vallecano, ordenado en su planteamiento, recibe en su mejor momento de resultados al Alavés, dispuesto a dar un salto en la clasificación impulsado por su condición de equipo menos goleado de la categoría con solo ocho tantos.
“El Alavés es un equipo difícil de batir, muy bien organizado y con un entrenador que lleva mucho tiempo. Desde el inicio han conseguido esto y sabemos que es de los menos goleados”, comentó el técnico navarro, que tiene el reto de volver a ganar en Vallecas por primera vez desde hace casi seis meses.
“No me preocupa en exceso las estadísticas de no ganar en casa desde el 2 de mayo. Me duele más no conseguir victorias en casa por nuestra afición, por nuestra gente. Nos gusta que nos vean ganar y me duele más eso que las estadísticas. Lo que tenemos que tener claro es que debemos tener una idea férrea para jugar tanto en casa como fuera”, señaló.
El equipo madrileño encadena cuatro partidos oficiales (dos de Liga y dos de Liga Conferencia) sin perder y, a nivel de resultados, se encuentra en el mejor momento de la temporada, aunque hace dos días, en Gotemburgo (Suecia) ante el Hacken, disputó uno de los peores encuentros de la campaña. Se vio durante gran parte del tiempo superado por su rival y al final encontró el empate en el tiempo añadido de la segunda parte de penalti.
“El vestuario está bien. Somos un equipo que entrenamos muy fuerte durante la semana y su cuerpo está adaptándose. Tienen que ver ese cambio de mentalidad, es una exigencia más mental que física. El reto es variar la mentalidad”.
“Siempre es importante no encajar. Para los equipos que no tenemos contundencia en área rival. Recibir un gol en contra puede dar nerviosísimo. Está claro que la primera vía es adelantarte tu, pero sobre todo cuidar la portería», apuntó.
Para afrontar una temporada exigente y gestionar la presión de la competición al más alto nivel, el aspecto mental es muy importante.
“No tenemos una persona específica que se encargue de la mentalidad de los jugadores sino que es el entrenador. A mí me gusta mucho. El fútbol es mucho más mental en la actualidad”. En lo personal yo soy feliz en Vallecas, puedo desarrollarme como entrenador y como persona. Soy consciente que lo que tengo aquí no se va a encontrar por igual, ni el grupo humano ni la afición que tengo”, dijo.
Uno de los jugadores más utilizados por Iñigo Pérez desde su llegada como técnico del Rayo es el central francés Florian Lejeune.
“Es claro que su llegada al Rayo propició la explosión de su nivel. En Vallecas sucede bastante esto que jugadores que están en tinieblas, el ambiente les hace volver a su mejor versión. Es humilde y solidario y para nosotros es muy importante”, comentó.
“Cuando yo llegue al vestuario intenté que entendieran ese cambio de mentalidad. El tiempo hace que los jugadores se adapten a mí. Estamos en un momento muy bueno y hay que seguir regando la planta para que siga creciendo”, manifestó.
El gran protagonista en el último partido del Rayo, el de la Liga Conferencia frente al Hacken sueco, fue el rumano Andrei Ratiu, autor del gol de penalti en el tiempo añadido que les dio el empate. En verano estuvo cerca de salir del club al recibir ofertas y contar con una de las fichas más bajas de la plantilla.
“Sobre Ratiu es algo normal lo que le ha sucedido. El club protege su patrimonio y él tenía otras ideas. Si estuvo triste es normal pero yo no lo he notado mal en lo futbolístico. Ahora vuelve a coger esa brillantez que el tiene”, concluyó. EFE










